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El multiverso de las March: la reinvención contemporánea de 'Mujercitas'

Las nuevas interpretaciones de la obra de Louisa May Alcott exploran géneros que van desde lo sobrenatural hasta el suspenso juvenil, desafiando la visión tradicional de las hermanas March.
La literatura juvenil transforma "Mujercitas" en relatos sobrenaturales, dark y de suspenso.

En la segunda mitad de Mujercitas, el profesor Bhaer —el intelectual alemán que Louisa May Alcott presenta como el interés amoroso de Jo March— arroja al fuego un periódico con relatos góticos. Su crítica es tajante: considera que tales historias sensacionalistas no son aptas para la juventud. Sin embargo, esa misma inclinación por lo perturbador que Bhaer tanto deploraba es la que hoy define una nueva ola de adaptaciones literarias que están transformando el legado de Alcott.

Resulta llamativo que Mujercitas haya tardado tanto en experimentar una metamorfosis radical, similar a la que atravesó la obra de Jane Austen con títulos como Orgullo, prejuicio y zombis. Durante décadas, la historia de las cuatro hermanas, su madre abnegada y la trágica muerte de Beth se mantuvo dentro de los márgenes de la literatura de formación clásica. No obstante, el panorama actual sugiere que la saturación cultural de la fórmula original ha abierto la puerta a reinterpretaciones que exploran los límites del género y el arquetipo.

Entre lo sobrenatural y el suspenso

Una de las propuestas más audaces es Little Monsters, de Máire Roche, donde las hermanas March llevan una doble vida como criaturas fantásticas: un vampiro, un hombre lobo, un ser alado y un monstruo marino. A pesar del entorno sobrenatural, Roche mantiene la dinámica esencial del texto de 1868: la responsabilidad de Meg, el ímpetu de Jo, la bondad de Beth y la determinación de Amy. Esta persistencia de los caracteres demuestra la solidez de la arquitectura narrativa de Alcott.

Por otro lado, Katie Bernet propone en Beth Is Dead una mirada mucho más autorreferencial y oscura. En esta versión, la muerte de la dulce Beth no ocurre por una enfermedad decimonónica, sino en el marco de un misterio juvenil que convierte a las hermanas en detectives. Bernet aprovecha para acentuar los rasgos menos amables de los personajes: una Meg materialista, una Jo cuya ambición en redes sociales roza la crueldad y una Amy cansada de ser juzgada por los lectores tradicionales.

El peso de la realidad y la ficción

La figura de Beth siempre ha sido la más difícil de abordar por su naturaleza casi angelical. En el libro original, su sacrificio y su resignación ante la muerte funcionan como el núcleo emocional que desestabiliza a la familia. Sin embargo, detrás de la ficción se encuentra la historia real de Elizabeth “Lizzie” Sewall Alcott, la hermana menor de la autora, quien murió a los 22 años tras ayudar a una familia necesitada. La idealización literaria de Beth parece ser, en retrospectiva, el tributo de una hermana en duelo.

Estas nuevas versiones no solo juegan con la trama, sino que reflexionan sobre el fenómeno parasocial que rodea a la obra. Los personajes de Alcott han dejado de ser simples figuras literarias para convertirse en celebridades culturales sobre las cuales el público proyecta sus propios deseos y frustraciones. Al final, como sugieren estas reinterpretaciones, incluso el texto más clásico es capaz de revelar capas de complejidad hasta ahora ignoradas.

A pesar de lo que el profesor Bhaer pudiera dictaminar, la propia Louisa May Alcott no era ajena a los relatos de suspenso y misterio. Antes de alcanzar la fama con su obra más conocida, Alcott escribió thrillers bajo seudónimo, demostrando una afinidad por lo dramático que estas nuevas novelas parecen rescatar. Como solía decir Jo March: “Me gustan las palabras fuertes y claras, que significan algo”. Hoy, esas palabras encuentran eco en escenarios que Alcott difícilmente habría imaginado, pero que confirman la vigencia inagotable de su creación.

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