Javier Vega ha retomado las riendas técnicas de Universitario de Sucre, una institución a la que ha estado vinculado por casi cuatro décadas. Su regreso se produce en un contexto de reestructuración institucional, con el objetivo explícito de conducir al equipo de vuelta a la División Profesional del fútbol boliviano, tras varios intentos truncados en las etapas decisivas de los torneos de ascenso.
La designación de Vega surge tras un cambio en la cúpula dirigencial impulsado por el rectorado de la universidad, que funge como presidencia honoraria del club. El retorno del estratega cuenta con el respaldo de la directiva y de la afición, quienes ven en su figura el liderazgo necesario para gestionar la presión que implica la búsqueda del retorno a la élite del fútbol nacional.
Un legado histórico en la capital
La historia de Vega con el club se remonta a 1988, cuando llegó a Sucre para integrarse al plantel como futbolista. Tras su retiro de las canchas y su formación profesional como licenciado en kinesiología y fisioterapia, inició su trayectoria en el banquillo. Bajo su dirección, Universitario alcanzó hitos significativos, destacando el ascenso invicto en 2005 tras conquistar la Copa Simón Bolívar y, posteriormente, el título de la Liga Profesional en 2014.
En el ámbito internacional, Vega lideró campañas que posicionaron a Chuquisaca en el mapa continental. Durante su gestión, el equipo compitió en la Copa Libertadores y alcanzó los cuartos de final de la Copa Sudamericana, enfrentando a clubes de renombre regional como Palmeiras, Colo-Colo y Cerro Porteño. Pese a estos logros, su trayectoria ha estado marcada por la intermitencia debido a los cambios en la administración universitaria.
El desafío del retorno
“El fútbol es rendimiento y resultados”, ha señalado el técnico al analizar las exigencias de este nuevo ciclo. Vega sostiene que, si bien los procesos interrumpidos han afectado la estabilidad deportiva en el pasado, su enfoque actual está centrado exclusivamente en la conformación de un plantel competitivo.
Actualmente, el cuerpo técnico trabaja contra el reloj para definir la plantilla que encarará los próximos desafíos. Para la institución, el ascenso no es solo una meta deportiva, sino una necesidad para recuperar el estatus que alguna vez ostentó como uno de los animadores principales del fútbol boliviano. Con una vasta experiencia acumulada y el conocimiento profundo de la idiosincrasia del club, Javier Vega asume la responsabilidad de transformar la ilusión de la hinchada en una realidad institucional.