La transición hacia la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1 en 2026 ha generado un debate técnico de alta complejidad sobre la dinámica de las salidas en los Grandes Premios. La eliminación del motor-generador eléctrico MGU-H ha dejado una responsabilidad absoluta en el motor térmico para accionar el turbocompresor, una modificación que amenaza con dificultar que los monoplazas alcancen el empuje necesario en el momento preciso de la arrancada.
Para mitigar este inconveniente, los equipos han acordado una modificación sustancial en el protocolo de largada. Se introducirá un aviso previo de cinco segundos antes de que se inicie la secuencia tradicional de semáforos. Este margen adicional permitirá a los pilotos elevar el régimen del motor y situar el turbo en su rango óptimo de funcionamiento, garantizando una respuesta inmediata al momento de liberar el embrague.
El vacío normativo del DRS en la salida
Más allá del rendimiento del motor, la última reunión de la Comisión de F1 abordó una interrogante surgida de la ambigüedad en los borradores del reglamento de 2026. Debido a la liberalización del uso de alerones móviles (DRS) para compensar la gestión de energía eléctrica en las rectas, no existía, hasta ahora, una prohibición explícita que impidiera a los equipos activar estos dispositivos desde el mismo momento de la partida.
Si bien en circuitos con rectas de meta prolongadas —como el Autódromo Hermanos Rodríguez en México— la apertura del alerón móvil podría representar una ventaja competitiva al reducir el arrastre aerodinámico y el consumo de energía, la propuesta ha sido descartada. La búsqueda de cada milésima de segundo se ha topado con el límite de la seguridad física de los competidores.
Consenso por la seguridad
Tras un análisis exhaustivo, los directores de equipo y las autoridades deportivas determinaron que el uso de aerodinámica móvil en los primeros metros de carrera conlleva riesgos inasumibles. El temor principal reside en la combinación de neumáticos fríos y la alta densidad de vehículos en un espacio reducido. Un monoplaza con menor carga aerodinámica en la parte trasera sería propenso a la inestabilidad en un momento de máxima aceleración.
Asimismo, la preocupación se extiende a la primera zona de frenado. Con el uso del alerón abierto, los coches alcanzarían velocidades superiores antes de enfrentarse a la primera curva con frenos que aún no han alcanzado su temperatura ideal. Según fuentes cercanas a la Comisión, el riesgo de bloqueos de neumáticos y colisiones múltiples fue el factor determinante para prohibir lo que se denomina técnicamente como el "modo recto" durante el tramo inicial de la carrera.
Esta decisión, que ya cuenta con un consenso generalizado en el paddock, deberá ser ratificada próximamente por el Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA. Con este ajuste, la categoría reina busca equilibrar la innovación tecnológica con la integridad de los pilotos, asegurando que el espectáculo del inicio de un Gran Premio no se vea empañado por incidentes derivados de vacíos legales en la normativa.