Max Verstappen, el piloto que ha dominado la Fórmula 1 con una precisión quirúrgica en los últimos años, ha trazado una línea clara sobre su futuro fuera de la máxima categoría del automovilismo. A pesar de su conocido interés por diversas disciplinas motorizadas, el neerlandés descartó de forma categórica incursionar en el mundo del rally, una decisión fundamentada estrictamente en el cálculo de riesgos y la arquitectura de la seguridad.
La postura de Verstappen resulta llamativa dado el éxito reciente de su padre, Jos Verstappen, quien a los 53 años compite con regularidad y éxito en el ámbito europeo. El actual monarca de Red Bull reconoció la destreza de su progenitor, destacando su capacidad para vencer a competidores significativamente más jóvenes en un entorno que exige una memoria muscular y una lectura de terreno excepcionales.
El límite de la seguridad
Pese a la admiración que profesa por la actividad de su padre, el piloto de 27 años dejó claro que su umbral de tolerancia al peligro tiene un límite definido por la naturaleza de los obstáculos. La diferencia fundamental, según Verstappen, reside en la infraestructura de los escenarios. Mientras que los circuitos de Gran Premio cuentan con zonas de escape y protecciones de última generación, el rally se desarrolla en entornos donde los errores suelen ser definitivos.
“Pienso en si cometo un error y choco contra un árbol; el árbol no se va a mover”, reflexionó el piloto. Para Verstappen, esta distinción técnica se traduce en una barrera psicológica insalvable. En sus palabras, el diseño de las barreras en la Fórmula 1 está pensado para absorber impactos, una garantía que desaparece en los tramos de carretera abierta y bosques.
Una cuestión de memoria muscular
Verstappen también analizó la complejidad técnica de la disciplina que hoy apasiona a su padre. Explicó que, si bien el rally depende en gran medida de las notas del copiloto, la repetición de los tramos permite a los pilotos experimentados desarrollar una ventaja competitiva basada en la memoria. Admitió que, en entornos controlados, la competencia entre ambos es feroz, pero subrayó que no tiene intención de llevar esa rivalidad a una etapa de rally real.
Aunque el tetracampeón continuará explorando otras categorías de resistencia o turismos en el futuro, el rally permanecerá como un espectáculo para observar desde la distancia. Para el hombre que ha hecho de la velocidad su profesión, el margen de error permitido por una barrera de contención sigue siendo una condición no negociable de su carrera deportiva.