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Dejan Stankovic: el hombre que jugó tres Mundiales para tres naciones distintas
Un repaso por la carrera del mediocampista serbio, el único futbolista en la historia en disputar tres Copas del Mundo representando a tres selecciones diferentes debido a la reconfiguración geopolítica de los Balcanes.
En la extensa cronología de las Copas del Mundo, abundan registros de goleadores históricos y futbolistas de longevidad excepcional. Sin embargo, el nombre de Dejan Stankovic destaca por una singularidad que desafía la lógica convencional del deporte: es el único jugador que ha participado en tres citas mundialistas representando a tres banderas diferentes. Su trayectoria no solo es un testimonio de su calidad técnica en el mediocampo, sino también un reflejo de la convulsa transformación política de la Europa del Este a finales del siglo XX.
Nacido en Belgrado en 1978, Stankovic inició su camino profesional en el Estrella Roja, consolidándose rápidamente como una de las promesas más brillantes de su generación. Su visión de juego y potencia física lo llevaron a la élite del fútbol italiano, donde alcanzó la gloria con la Lazio y, posteriormente, con el Inter de Milán. Bajo la dirección de José Mourinho, formó parte del histórico equipo que conquistó la UEFA Champions League en 2010, consolidando una carrera de éxitos en los clubes más importantes de Europa.
El debut con la República Federal de Yugoslavia
Su recorrido en los Mundiales comenzó en Francia 1998. Con apenas 19 años, Stankovic representó a la República Federal de Yugoslavia, un Estado que para entonces ya había sufrido importantes desmembramientos territoriales. En aquel torneo, el joven mediocampista demostró su jerarquía al anotar un gol frente a Alemania en la fase de grupos. Aquella selección yugoslava, colmada de talento, finalizaría su participación en los octavos de final tras una ajustada derrota ante los Países Bajos.
Transición y capitanía en Alemania 2006
Ocho años después, el mapa político había vuelto a cambiar. En el Mundial de Alemania 2006, Stankovic portó el brazalete de capitán de la selección de Serbia y Montenegro. Fue un torneo de matices agridulces: el equipo quedó encuadrado en el denominado “grupo de la muerte” y sufrió una contundente derrota por 6-0 ante Argentina. Paradójicamente, mientras el torneo se desarrollaba, la unión entre ambas naciones se disolvía formalmente, convirtiendo a esa selección en la representación de un país que ya no existía administrativamente.
La consolidación final en Sudáfrica 2010
En Sudáfrica 2010, ya como un veterano consagrado, Stankovic lideró a la selección de Serbia, compitiendo por primera vez como nación independiente. En esta edición, el mediocampista selló su hito histórico al pisar el césped con su tercera identidad nacional en el torneo más importante de la FIFA. Aunque el equipo no superó la primera fase, logró una victoria memorable ante Alemania, cerrando el ciclo mundialista de un hombre que, sin mudarse de su ciudad natal, vio cómo las fronteras se redibujaban a su alrededor.
El legado de Stankovic trasciende las estadísticas goleadoras. Su caso permanece como una anomalía histórica que difícilmente se repetirá bajo las actuales normativas de la FIFA y la relativa estabilidad de las fronteras modernas. Tras su retiro en 2013, el fútbol conserva su nombre no solo como el de un mediocampista de élite, sino como el símbolo deportivo de una era de cambios profundos en el tablero internacional.
En el ámbito local, la atención se centra ahora en la preparación de la selección nacional, donde figuras como Guillermo Viscarra se perfilan como piezas fundamentales para los próximos compromisos internacionales de Bolivia.





