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Carlos Conrado Jiménez: El arquero que eligió el consultorio sobre las canchas
El histórico portero de la Verde repasa su trayectoria entre el fútbol profesional y su vocación como odontólogo. Revela los detalles de su paso por Brasil y la polémica lesión en la liguilla de Cali.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
Carlos Conrado Jiménez Hurtado, uno de los arqueros más emblemáticos en la historia de nuestro fútbol, personifica una dualidad poco común en el deporte profesional contemporáneo. Durante casi una década, Jiménez no solo custodió el arco de la selección nacional y de los clubes más importantes de nuestro país, sino que gestionó una carrera paralela en la odontología, profesión que ejerce hasta hoy tras haber priorizado la academia sobre las ofertas internacionales, incluidas propuestas del Cosmos de Pelé y el Corinthians brasileño.
Su ascenso en el fútbol boliviano fue vertiginoso. Tras ser descubierto en campeonatos de barrio en Santa Cruz por el club Real Santa Cruz, su carrera académica lo llevó a Sucre y posteriormente a La Paz, donde se consolidó en Chaco Petrolero y luego en Bolívar. En la academia paceña, bajo la gestión de Mario Mercado, Jiménez vivió una de sus etapas más gloriosas. "Con Bolívar tuve tres Libertadores de América y logré dos campeonatos y un subcampeonato", recordó el exfutbolista, quien vistió la camiseta de la Verde entre 1972 y 1981, participando en cuatro procesos eliminatorios y tres ediciones de la Copa América.
La verdad sobre la liguilla de Cali
Uno de los episodios más controvertidos de su carrera ocurrió durante la liguilla de Cali en 1977, camino al Mundial de Argentina 78. Durante años, sectores de la prensa cuestionaron una lesión que lo obligó a abandonar el campo frente a Brasil. Jiménez aclaró que llegó a esa instancia con los ligamentos de la rodilla destrozados y que fue forzado a jugar por el cuerpo técnico de Wilfredo Camacho y Ramiro Blacutt.
"Me pusieron doble venda, como si eso fuera a ayudar. A los diez minutos no pude seguir. Cuando vino una pelota sin peligro, me agaché para tomarla y se salió la rodilla", explicó Jiménez. El portero desmintió las versiones que sugerían que fingió la dolencia para evitar una goleada: "Salí como perro. Dijeron que quería quemar a otros porteros, pero eso fue una falacia que se inventaron en aquella época".
Pionero en el fútbol brasileño
A pesar de las lesiones, su nivel lo llevó a ser el primer boliviano en abrirse paso en el competitivo mercado de Brasil. Su fichaje por el Coritiba se gestó de manera fortuita en el aeropuerto de El Alto, tras un contacto con periodistas brasileños. Aunque el Corinthians y el Cruzeiro mostraron interés posterior, Jiménez mantuvo su compromiso con el Coritiba antes de decidir su retorno definitivo a Bolivia.
El retiro de Jiménez no fue producto de la falta de ofertas, sino de una decisión planificada para ejercer la odontología. "Sentí que mi ciclo había terminado. Ya había cumplido y quería ejercer mi profesión de dentista porque ya me estaba olvidando de lo que había estudiado", señaló. Incluso durante sus últimos años en Bolívar, el arquero atendía a sus propios compañeros de equipo en su consultorio durante las tardes.
Hoy, alejado de los tres palos pero plenamente vigente en su consultorio, Jiménez reflexiona sobre una carrera marcada por la disciplina. Su legado no solo reside en sus intervenciones bajo el arco, sino en haber demostrado que la alta competencia y la formación profesional pueden coexistir, incluso cuando eso signifique rechazar el brillo de las ligas más ricas del mundo por la estabilidad de una vocación académica.





