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Países Bajos recupera un casco de oro dacio robado en 2023
La policía neerlandesa recuperó la pieza de 2.500 años de antigüedad tras un acuerdo con los sospechosos. El robo del casco de Coțofenești provocó una crisis diplomática con Rumania.
La policía de los Países Bajos recuperó un casco de oro dacio de 2.500 años de antigüedad que había sido robado de un museo neerlandés en 2023, tras alcanzar un acuerdo con los responsables del delito. La pieza, considerada uno de los tesoros arqueológicos más importantes de Europa del Este, fue presentada el martes en la ciudad de Assen junto a dos brazaletes de oro que también habían sido sustraídos.
El robo ocurrió el 25 de enero de 2023 en el Drents Museum, donde los delincuentes utilizaron explosivos para destruir la vitrina que protegía los objetos. Las piezas formaban parte de una colección temporal cedida por el Museo Nacional de Historia de Rumania. Aunque las autoridades detuvieron a tres sospechosos pocos días después del incidente, los objetos permanecieron desaparecidos debido al silencio de los implicados durante los interrogatorios iniciales.
Negociación y agentes encubiertos
La recuperación del patrimonio fue el resultado de una operación que incluyó la participación de un agente encubierto, quien se hizo pasar por un traficante de arte para establecer contacto con el entorno de los detenidos. Según informaron las autoridades judiciales, el acuerdo para la devolución incluyó una reducción de la condena para uno de los sospechosos y el pago de 400.000 euros a otro involucrado.
En la investigación también participó Arthur Brand, un detective privado especializado en la recuperación de obras de arte robadas, quien colaboró con la policía neerlandesa para facilitar la entrega de los bienes. Corien Fahner, jefa de la fiscalía regional, señaló que el proceso fue complejo y representó una carga emocional significativa tanto para el personal del museo como para las autoridades de Rumania.
Impacto diplomático y daños en la pieza
La desaparición del casco de Coțofenești, hallado originalmente por agricultores rumanos en 1926, escaló rápidamente a un conflicto diplomático. El primer ministro de Rumania, Marcel Ciolacu, y diversos parlamentarios ejercieron presión sobre el gobierno de los Países Bajos para agilizar la búsqueda. La crisis interna en Rumania derivó en la destitución del director del Museo Nacional de Historia tras el incidente. Ante la presión, el gobierno neerlandés pagó en septiembre de 2023 una indemnización de 5,7 millones de euros por concepto de seguro.
Robert van Langh, director del Drents Museum, explicó que el casco presenta daños menores tras su paso por el mercado negro. La pieza tiene una pequeña abolladura y se desprendió parte del pegamento utilizado en una restauración previa. Sin embargo, los dos brazaletes recuperados se encuentran en perfecto estado de conservación. Van Langh destacó que el casco posee un par de ojos labrados en el oro, un diseño dacio destinado a proteger al portador contra el mal de ojo.
Búsqueda del tercer brazalete
Pese al éxito de la operación, las autoridades confirmaron que un tercer brazalete de oro sustraído en el mismo robo todavía no ha sido localizado. La policía de los Países Bajos mantiene abierta la investigación para determinar el paradero de esta última pieza y desarticular por completo la red responsable del ataque al museo.
El retorno de estos objetos a la custodia oficial subraya la vulnerabilidad de las exposiciones internacionales frente a grupos criminales organizados que utilizan métodos violentos. El casco y los brazaletes serán sometidos a un proceso de evaluación técnica antes de ser devueltos formalmente a Rumania, donde se espera que se refuercen los protocolos de seguridad para su exhibición futura.





