Una intensa granizada sorprendió la tarde del domingo, 22 de febrero, a los residentes del municipio de Huarina, situado en la provincia Omasuyos del departamento de La Paz. El fenómeno meteorológico, que se concentró con mayor fuerza en la comunidad de Cota Cota Alta, transformó el paisaje altiplánico en un manto blanco, dejando tras de sí una estela de daños materiales y preocupación económica para los productores locales.
Según informes preliminares y reportes de medios en la zona, el impacto del granizo fue devastador para la base alimentaria y comercial de la región. Los cultivos de papa, junto con otros sembradíos agrícolas esenciales para la subsistencia de las familias de la zona, quedaron destruidos por la magnitud de la precipitación.
Impacto en la ganadería y contexto regional
Además de la afectación en la agricultura, se registró la pérdida de ganado ovino. Registros visuales posteriores a la tormenta muestran animales sin vida, cuya causa de muerte se presume fueron las descargas eléctricas que acompañaron al temporal. Este incidente agrava la vulnerabilidad de los comunarios, quienes dependen de la estabilidad climática para la preservación de su patrimonio agropecuario.
La situación en Huarina se suma a una serie de emergencias climáticas que han afectado diversos puntos del país. En regiones como Tarija, fenómenos similares han llegado a destruir hasta el 95% de los cultivos en comunidades rurales, lo que ha impulsado a las autoridades locales a implementar medidas de mitigación y asistencia para enfrentar la severidad de la actual temporada de lluvias en el territorio boliviano.