Sociedad
Universidades y empresas redefinen el perfil profesional ante un mercado laboral cambiante
Las casas de estudio bolivianas migran hacia modelos por competencias mientras las empresas priorizan la capacidad de aprendizaje y adaptación sobre los títulos académicos tradicionales.
El mercado laboral boliviano atraviesa una transformación estructural que ha obligado a las universidades a rediseñar su oferta académica para cerrar la brecha entre la teoría y las demandas de las empresas. El enfoque actual de las instituciones de educación superior se desplaza de la transmisión de conocimientos hacia la formación de profesionales con capacidad de resolución de problemas y adaptación tecnológica.
Desde la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS), el vicerrector académico, José A. Landriel, explicó que el objetivo es formar profesionales capaces de intervenir en soluciones concretas para la sociedad. Bajo este modelo, la institución ha incorporado ejes transversales como inteligencia artificial, pensamiento crítico, sostenibilidad, ética y emprendedurismo, además de un sistema de microcertificaciones que permite acreditar habilidades específicas antes de la titulación.
Por su parte, la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz (Utepsa) aplica un sistema modular basado en el concepto de aprender haciendo. Según su rector, Rúben Darío Dabdoub, la meta es reducir la distancia entre la formación y la realidad operativa de las empresas mediante programas de pasantías y centros de interacción económica.
La paradoja del desempleo y la informalidad
A pesar de que el país registra una de las tasas de desempleo más bajas de la región —2,3% en el área urbana al cierre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística—, el acceso a empleos de calidad sigue siendo un desafío. El desempleo juvenil llega al 6%, duplicando el promedio general, y la informalidad en este sector alcanza niveles cercanos al 96%, de acuerdo con datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla).
Esta situación se agrava en un contexto donde el salario mínimo nacional se fijó en Bs 3.300 para 2026. Muchos jóvenes profesionales no logran alcanzar este umbral en sus primeros empleos debido a la falta de experiencia práctica o habilidades específicas demandadas por el sector privado.
Habilidades blandas frente a credenciales académicas
Las empresas han comenzado a priorizar la denominada learnability o capacidad de aprendizaje continuo. María Fernanda Roca, especialista en desarrollo de talento, señaló que el perfil más buscado actualmente no es necesariamente el más académico, sino aquel que logra un equilibrio entre conocimientos técnicos y habilidades blandas como la comunicación y el pensamiento estratégico.
"El foco ya no está en cuántos años trabajaste, sino en qué lograste y qué tan rápido puedes generar valor", explicó Roca. Según la especialista, la demanda se concentra en tres áreas: perfiles comerciales, especialistas digitales con manejo de datos y operativos financieros enfocados en la reducción de costos.
Romina Landívar, experta en selección de personal, precisó que si bien un título y una experiencia sólida otorgan ventaja, las organizaciones buscan perfiles que encajen con su cultura interna. En este escenario, el economista Germán Molina añadió que el manejo de herramientas de inteligencia artificial se ha vuelto una competencia indispensable para cualquier área, desde las ventas hasta la ingeniería civil.
Desde la Confederación de Empresarios Privados y la Cámara Nacional de Industrias han advertido que la falta de mano de obra calificada representa un cuello de botella para el crecimiento económico, insistiendo en la necesidad de alinear los planes de estudio con el aparato productivo nacional.





