Cargando...

Dolar 6.96Bs / USDT 6.96Bs

Carla Simón: El cine como reconstrucción de la memoria y el duelo

Un análisis profundo sobre la filmografía de la cineasta Carla Simón, quien transforma la orfandad y el duelo personal en una narrativa visual luminosa sobre la identidad y la familia.
Llucía García, alter-ego de Carla Simón en 'Romería' (Elástica Films).

La obra de la cineasta española Carla Simón se define como un ejercicio de dolor iluminado. A través de su lente, el tiempo parece detenerse en veranos que huelen a mar y melocotones, donde el sonido de las cigarras y las festividades populares construyen un universo sensorial único. Sin embargo, detrás de la belleza estética de sus imágenes, subyace una búsqueda constante de respuestas ante la pérdida prematura de sus padres, ambos víctimas del sida durante su infancia.

Con un archivo familiar escaso —apenas algunos videos en súper 8, cartas y fotografías—, Simón ha recurrido a la cinematografía para reconstruir su historia. Su carrera se presenta como una investigación poética donde las familias se reúnen alrededor de mesas para desentrañar secretos y malentendidos. Es, en esencia, un trabajo de resistencia contra el olvido y la muerte.

Del duelo infantil a la consolidación narrativa

Sus primeros pasos en el cortometraje ya anticipaban esta obsesión temática. Tras el fallecimiento de su abuelo, rodó Lipstick (2013), y más tarde Llacunes (2015), donde explora las lagunas de conocimiento sobre su propia madre. No obstante, fue con su primer largometraje, Verano 1993 (2017), cuando Simón logró proyectar internacionalmente su proceso de duelo. La película narra el primer verano de una niña tras ser adoptada por sus tíos, capturando la vulnerabilidad de la infancia y la necesidad de controlar la luz —y la realidad— para hacer soportable la ausencia.

La directora también ha utilizado su plataforma para abordar temas sociales complejos. En el corto Después también (2019), se propuso desestigmatizar el VIH, mostrando que, con información y afecto, el diagnóstico no es un impedimento para el encuentro humano y el amor. Esta evolución la llevó a explorar sus raíces maternas en Alcarràs (2022), ganadora del Oso de Oro en Berlín, una obra coral sobre la desaparición de un sistema de vida agrícola y la importancia del legado oral.

La invención como forma de identidad

Con el paso del tiempo, el cine de Simón ha transitado de la búsqueda de respuestas a la afirmación de su propia identidad. Tras convertirse en madre, filmó Carta a mi madre para mi hijo (2022), donde confiesa que su oficio es una herramienta para "inventar" a aquellos que ya no están y, por extensión, inventarse a sí misma.

Su proyecto más reciente, Romería (2025), cierra este círculo autobiográfico. En la cinta, la protagonista reclama el reconocimiento de su linaje y solicita rectificar registros oficiales para nombrar correctamente la causa de muerte de su padre. Este acto administrativo se convierte en un acto de justicia poética. Simón demuestra que, ante la imposibilidad de conocer la verdad absoluta, la imaginación y la cámara son los materiales legítimos con los que se teje la memoria.

Presentada recientemente en el Festival de Cannes, su trayectoria confirma que la cinematografía de Carla Simón es un salto de la investigación personal a la inscripción de un nombre propio en la historia del cine contemporáneo. Su declaración final es clara: registrar la realidad no es solo un oficio, sino una forma de supervivencia.

RATING

1568 VIEWS
32 COMMENTS

Share To

TE PUEDE GUSTAR