Cine
Un documental de cinco horas retrata el fin del periodismo libre en Rusia
La cineasta Julia Loktev registra en 'Mis amigos indeseables' el asedio del Kremlin contra periodistas independientes antes y durante la invasión a Ucrania.
La plataforma Mubi estrenó recientemente el documental Mis amigos indeseables. Primera parte: Último aire en Moscú, una producción dirigida por Julia Loktev que documenta el colapso de la libertad de prensa en Rusia. La obra, filmada principalmente con un teléfono móvil, sigue de cerca a un grupo de periodistas jóvenes que intentaron ejercer su profesión bajo la creciente presión del gobierno de Vladimir Putin entre finales de 2021 y los primeros días de la invasión a Ucrania en 2022.
La película se centra en figuras del periodismo independiente ruso como Anna Nemzer, conductora de TV Rain, y las creadoras del podcast Sonya Groysman y Olga Churakova. El relato captura la cotidianidad de estas profesionales tras ser catalogadas por el Estado como "agentes extranjeros", una etiqueta legal que las obliga a incluir advertencias en cada una de sus publicaciones y que conlleva un estigma social y financiero severo en Rusia.
El impacto de la ley de agentes extranjeros
El documental expone cómo la ley de agentes extranjeros, promulgada originalmente en 2012 y endurecida tras las protestas contra Putin, se convirtió en una herramienta para asfixiar a la oposición. Las protagonistas enfrentan allanamientos, multas y la amenaza constante de prisión. "Es un intento constante de no entrar en pánico ni volverse histérica: todo está bien, todo está bien. Por otro lado, no puedes permitirte acostumbrarte a esto", señaló Anna Nemzer durante una de las secuencias del filme.
La narrativa alcanza su punto de máxima tensión en febrero de 2022, cuando el inicio de la denominada "operación militar especial" en Ucrania prohíbe el uso de la palabra "guerra" en los medios locales. El documental registra el momento en que las redacciones independientes son clausuradas y las periodistas se ven obligadas a elegir entre el exilio o la cárcel. Según la directora, el material fue salvado mediante un operativo de resguardo clandestino de discos duros, similar al sistema samizdat de la era soviética.
Un registro del exilio y la censura
Con una duración de cinco horas y media dividida en cinco capítulos, Loktev utiliza el estilo del cine directo para mostrar la vulnerabilidad de las periodistas. La cámara registra desde cenas familiares hasta la represión en las calles de Moscú. El filme también aborda la situación de la comunidad LGBT en Rusia, afectada por leyes que prohíben la difusión de información sobre relaciones no tradicionales, lo que añade una capa adicional de riesgo para varias de las protagonistas.
El cierre de la primera parte del documental muestra la salida precipitada de las periodistas hacia países como Turquía o Mongolia, tras el bloqueo de sus cuentas bancarias y la imposibilidad de seguir operando en territorio ruso. La obra funciona como un testimonio histórico sobre la transición de un sistema autoritario hacia uno de control total sobre la información.
La producción de Loktev, quien nació en Leningrado y reside en Estados Unidos, ha sido recibida por la crítica internacional como una advertencia sobre el deterioro de las instituciones democráticas. Se espera próximamente el estreno de la segunda parte, que seguirá la vida de estas periodistas en el exilio mientras intentan mantener sus medios de comunicación activos desde el extranjero.





