Economía
El deterioro de la infraestructura logística en Argentina compromete su competitividad económica
La falta de mantenimiento en rutas y ferrocarriles eleva los costos operativos mientras el gobierno paraliza la obra pública para alcanzar el superávit.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
El sistema de transporte y la infraestructura básica en Argentina enfrentan una crisis de mantenimiento que afecta la competitividad de sus exportaciones y eleva los costos logísticos internos. La decisión del gobierno de paralizar casi la totalidad de la obra pública para priorizar el superávit fiscal ha profundizado el deterioro de una red vial y ferroviaria que ya presentaba deficiencias estructurales tras años de desinversión.
La red vial argentina, que se extiende por 621.180 kilómetros, representa la columna vertebral del transporte de mercancías. Sin embargo, el 60% de las rutas nacionales se encuentra en estado regular o malo. El problema se agrava en las jurisdicciones provinciales y municipales, que administran el 93% de la red total. En estas zonas, el mantenimiento es irregular o inexistente, lo que provoca que los caminos rurales se vuelvan intransitables durante las temporadas de lluvia, afectando directamente al sector agropecuario.
El rezago del sistema ferroviario y portuario
El sistema ferroviario, una alternativa potencialmente más económica que el transporte por carretera, opera actualmente a menos de su capacidad instalada. De los 32.560 kilómetros de vías existentes, solo 18.184 kilómetros están operativos, lo que representa el 55,8% del total. Según explicó el especialista en transporte Aníbal Agostinelli, gran parte de esta infraestructura supera los 50 años de antigüedad sin haber recibido renovaciones significativas.
Esta obsolescencia en las vías y en los sistemas de señalización obliga a los trenes a circular a velocidades muy bajas, lo que deriva en un desvío de la carga hacia los camiones. El uso del transporte automotor, aunque más flexible, resulta más costoso que el ferroviario o el fluvial, encareciendo la cadena de valor de los productos argentinos en el mercado internacional.
En el sector portuario, aunque la participación privada ha permitido una mayor eficiencia, las necesidades de inversión siguen siendo elevadas. De acuerdo con una investigación del consultor Jorge Abramian, se requieren aproximadamente 2.300 millones de dólares para poner los puertos en condiciones óptimas, además de un mantenimiento anual estimado en 472 millones de dólares.
Desafíos de financiamiento y seguridad jurídica
El economista Bernardino Capra estimó que mantener la red vial en condiciones adecuadas exige una inversión sostenida de 4.200 millones de dólares anuales. No obstante, la inestabilidad en las políticas públicas y el incumplimiento de contratos por parte del Estado dificultan la llegada de capitales privados bajo modelos de concesión.
La falta de transparencia en la recaudación de tasas viales por parte de los municipios ha generado conflictos con los productores rurales. En localidades como Villa Saralegui y Baradero, los usuarios han denunciado que los fondos recaudados no se destinan a la reparación de caminos. Una de las propuestas en debate sugiere que los productores asuman directamente el mantenimiento de las vías secundarias a cambio de deducciones impositivas.
El escenario actual plantea una disyuntiva para la administración argentina: mantener la infraestructura existente mediante el cobro de peajes o continuar con el financiamiento estatal. Sin embargo, la incertidumbre sobre la actualización de tarifas y el respeto a los contratos a largo plazo limitan las opciones de reconstrucción de un sistema logístico que hoy actúa como un freno para la productividad nacional.





