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Economía

La crisis de YPFB revela un declive estructural en la producción de hidrocarburos

La estatal petrolera registra una caída sostenida en sus utilidades operativas de exploración mientras aumenta su dependencia del financiamiento externo.

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Foto ABI. Archivo,

Puntos clave de la noticia:

  • La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
  • Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
  • El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.

La situación financiera y operativa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) refleja una fractura profunda entre su capacidad de producción y sus etapas de logística. En nuestro país, la empresa estatal ha pasado de ser el motor de la economía a convertirse en una intermediaria que importa combustibles, con una capacidad de exploración y producción de gas natural que muestra signos de agotamiento crítico.

Según cifras de la Oficina de Entidades del Estado (OFEP), las utilidades operativas de YPFB Corporación entre 2006 y 2024 sumaron 5.316 millones de dólares, lo que representa un promedio anual de 279,8 millones. Sin embargo, el análisis de las tendencias temporales revela que mientras las utilidades de las subsidiarias de exploración y refinación —como YPFB Chaco, Andina y Refinación— cayeron un promedio anual de entre el 16% y el 53%, las áreas de logística y transporte subieron un 37% y 47% respectivamente.

El desequilibrio en la cadena de producción

Esta disparidad indica que, aunque la producción de hidrocarburos en Bolivia está en declive, las etapas posteriores de la cadena se mantienen activas principalmente por la gestión de productos importados o el manejo de infraestructura existente. En 2024, las utilidades de YPFB Transporte superaron a las de todas las subsidiarias productoras, un fenómeno que confirma la incapacidad de encontrar nuevos yacimientos para reponer las reservas nacionales.

Para sostener sus operaciones, la estatal ha recurrido a un endeudamiento significativo. Se estima que se han destinado 1.414,2 millones de dólares para ampliar la capacidad de refinación, a pesar de que la producción de los campos actuales mermará al punto de requerir la importación de gas natural para su procesamiento en un horizonte de tres años, según proyecciones del sector.

Financiamiento y rentabilidad comparativa

El financiamiento de estas operaciones proviene de diversas fuentes: 1.303 millones de dólares del Banco Central de Bolivia (BCB), 49,3 millones del EXIM Bank de China y 61,9 millones a través de la venta de bonos en la Bolsa de Valores Boliviana. Esta última modalidad compromete recursos del sistema financiero y de la Gestora Pública, vinculando los ahorros de los trabajadores a la estabilidad de la petrolera.

Al comparar el rendimiento de nuestra principal empresa estatal con el mercado regional, los resultados son conservadores. Las utilidades netas totales de YPFB entre 2006 y 2024 (4.075,9 millones de dólares) representan apenas el 22,1% de lo que generó la aerolínea chilena LATAM solo en 2024, o el 11,2% de lo obtenido por la plataforma Mercado Libre en el mismo periodo.

El escenario actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo hidrocarburífero boliviano. La falta de inversión extranjera directa en exploración ha forzado a YPFB a reactivar campos maduros, una medida paliativa que no resuelve el problema de fondo: la ausencia de nuevos descubrimientos que garanticen la seguridad energética y los ingresos fiscales para el país en el largo plazo.

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