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La acumulación de microplásticos en el cerebro humano aumenta un 50 por ciento

Un estudio científico advierte sobre el incremento de partículas plásticas en el tejido cerebral y su posible vínculo con enfermedades neurodegenerativas. La inhalación y la ingesta son las principales vías de entrada de estos contaminantes al organismo.

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La llegada de microplásticos al cerebro es más sencilla de lo que se cree
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Puntos clave de la noticia:

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La carga de microplásticos en el cerebro humano aumentó aproximadamente un 50 por ciento en el periodo de un año, según un artículo publicado en la revista científica Brain Health. El hallazgo alerta sobre la capacidad de estas partículas para atravesar las defensas biológicas y acumularse en el tejido nervioso, superando los niveles detectados en otros órganos vitales.

La presencia de estos materiales en el cerebro responde principalmente a dos vías de entrada: la ingesta de alimentos y agua contaminada, y la inhalación de partículas suspendidas en el aire. De acuerdo con los expertos, una vez que los microplásticos ingresan al organismo, atraviesan las barreras intestinales o pulmonares para incorporarse al torrente sanguíneo. Desde allí, las partículas más diminutas logran cruzar la barrera hematoencefálica, la capa protectora diseñada para impedir el paso de sustancias nocivas al sistema nervioso central.

Mecanismos de acumulación y daño celular

El metabolismo lento y la baja tasa de renovación celular en ciertas áreas del cerebro facilitan que los plásticos se alojen de forma permanente. Los investigadores señalaron que las concentraciones halladas en el tejido cerebral son significativamente mayores a las registradas en el hígado o los riñones, órganos encargados habitualmente de la filtración de toxinas.

Las células microgliales, que funcionan como el sistema de defensa inmunológica del cerebro, identifican a los microplásticos como una amenaza externa. Esta reacción desencadena procesos de inflamación crónica y, en casos severos, la muerte celular programada. Además, la presencia de estos materiales genera estrés oxidativo, un estado que daña las proteínas, los lípidos y el ADN neuronal.

Vínculos con enfermedades neurodegenerativas

El estudio destaca una correlación entre la densidad de microplásticos y el desarrollo de patologías cognitivas. En pacientes diagnosticados con Alzheimer y otros tipos de demencia, se halló una cantidad superior de estas partículas, lo que sugiere que su presencia podría acelerar el deterioro de las funciones mentales. Asimismo, los expertos advierten que los microplásticos pueden obstruir vasos sanguíneos de pequeño calibre, lo que eleva el riesgo de sufrir infartos cerebrales o trombosis.

Aunque en humanos todavía se investiga el alcance total de estos efectos, estudios realizados en animales indican que la filtración de plásticos en el sistema nervioso altera el comportamiento. Los especialistas recomiendan adoptar medidas para reducir la exposición a plásticos de un solo uso y mejorar la calidad del filtrado de agua como pasos preventivos para mitigar el impacto de estos contaminantes en la salud pública global.

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