Política
El Gobierno descarta medidas extraordinarias ante la apertura de zanjas en Chile
El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, confirmó que se mantendrá la vigilancia rutinaria sin acciones adicionales. La postura oficial prioriza la integración regional frente a la construcción de obstáculos fronterizos.
El gobierno boliviano descartó el miércoles la adopción de medidas extraordinarias ante la construcción de zanjas en la frontera por parte de Chile y reafirmó que la respuesta del país se limitará a la vigilancia rutinaria y la vía diplomática. El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, señaló que no se modificará la estrategia fronteriza actual ni se prevén acciones adicionales en el territorio nacional.
"En términos territoriales no vamos a hacer nada. El Ministerio de Defensa hace lo que rutinariamente hace, que es la vigilancia de las fronteras para evitar ingresos indebidos", afirmó Salinas. La autoridad explicó que las operaciones militares en la zona limítrofe mantendrán su curso habitual, enfocadas en el control de la soberanía y la prevención de ilícitos, sin responder de forma simétrica a las obras de infraestructura iniciadas por el país vecino.
Integración y seguridad regional
La postura del Ejecutivo se alinea con las declaraciones previas del presidente Rodrigo Paz, quien sostuvo que la política exterior boliviana apuesta por la conectividad entre naciones. Salinas recordó la posición del mandatario al señalar que el país busca generar "puentes de integración y no zanjas". Esta línea busca evitar una escalada de tensiones bilaterales en un momento donde la seguridad fronteriza es un tema central en la agenda regional.
El despliegue de maquinaria chilena para la apertura de estas fosas responde a intentos de frenar el tránsito irregular y el contrabando. Sin embargo, el ministro Salinas evitó profundizar en aspectos específicos del control migratorio o el ingreso de ciudadanos extranjeros con antecedentes delictivos. Según la autoridad, estas competencias corresponden exclusivamente al Ministerio del Interior y no a la cartera de Defensa.
La decisión de mantener la estrategia actual ocurre en un contexto de desafíos históricos en las zonas limítrofes, donde el narcotráfico y el contrabando demandan una coordinación constante. Pese a la construcción de obstáculos físicos en el lado chileno, el gobierno boliviano apuesta por una estrategia de contención y monitoreo permanente que no sea interpretada como una respuesta confrontacional.
El seguimiento de la situación en la frontera continuará a través de los canales diplomáticos correspondientes. Por el momento, las autoridades bolivianas no han anunciado ninguna convocatoria formal a representantes chilenos, manteniendo la operatividad de las unidades militares en los puestos fronterizos bajo los protocolos de seguridad vigentes.





