Cine
Jeffrey Katzenberg relata cómo su despido de Disney permitió fundar DreamWorks Animation
El productor estadounidense detalla la creación de su estudio tras ser despedido y la inversión de 23 millones de dólares que transformó la industria.
El despido de Jeffrey Katzenberg de The Walt Disney Company en 1994, tras una década de éxitos comerciales, marcó el inicio de una reconfiguración en la industria de la animación en Estados Unidos. El productor, responsable de impulsar títulos como La Sirenita y El Rey León, utilizó su salida de la compañía para cofundar DreamWorks Animation junto a Steven Spielberg y David Geffen, un estudio que posteriormente se consolidó como un imperio valorado en 3.800 millones de dólares.

En una entrevista reciente en el podcast Big Shot, Katzenberg explicó que su reacción inmediata no fue el lamento, sino la búsqueda de un nuevo desafío. Según el productor, minutos después de dejar Disney recibió llamadas de Spielberg y Geffen para iniciar un proyecto propio. El nacimiento de DreamWorks requirió una apuesta financiera personal significativa. "Nosotros pusimos el dinero, aunque fui yo quien tuvo que hipotecar mi casa para aportar mi parte", señaló Katzenberg al revelar que su inversión inicial ascendió a 23 millones de dólares.
Una identidad creativa diferenciada
Desde su fundación, el estudio buscó establecer una distancia narrativa con el modelo tradicional de Disney. Katzenberg afirmó que la visión de DreamWorks no consistía en producir películas exclusivamente para niños, sino para un público adulto y para "el adulto que hay en cada niño". Esta filosofía permitió el desarrollo de franquicias como Shrek, Madagascar, Kung Fu Panda y Cómo entrenar a tu dragón.

El productor detalló que obras como Shrek fueron concebidas como cuentos de hadas fracturados. El objetivo era construir una identidad propia que no fuera la sombra de ninguna otra compañía. "Decidimos mantener la famosa frase de Shrek a sabiendas de que nos alejaba del público tradicional de Disney", puntualizó el directivo, subrayando que la innovación requería abrazar la posibilidad del fracaso.
La estructura de liderazgo entre los tres socios fundadores fue otro factor determinante para la estabilidad de la empresa, que mantuvo su sociedad original durante 20 años. Katzenberg describió su rol como el de un "constructor" encargado de ejecutar estrategias y atraer talento. Según su testimonio, la clave del éxito residió en respetar las fortalezas individuales y saber cuándo ceder ante las visiones de sus socios.

Financiamiento y resiliencia corporativa
El respaldo financiero externo también resultó crítico en los primeros años de incertidumbre. Katzenberg destacó la figura de Paul Allen como un inversor que acompañó el riesgo durante una década, confiando en un modelo de negocio que diversos analistas del sector consideraban inviable en aquel momento. La gestión del error y la resiliencia fueron, según el productor, elementos esenciales para la supervivencia creativa del estudio.
A sus 75 años, el productor estadounidense sostiene que su filosofía de vida se basa en exceder las expectativas y evitar la autocomplacencia. Katzenberg atribuye su capacidad para transformar obstáculos en oportunidades a sus experiencias personales y a la influencia de mentores como Michael Eisner y Frank Wells. "El fracaso no puede ser fatal; es necesario dejar espacio al error para innovar", concluyó el directivo, quien actualmente enfatiza la importancia de mirar hacia el futuro en lugar de aferrarse a los logros del pasado.





