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Cultura y farándula

Exagente del FBI revela detalles inéditos sobre el robo al Museo Gardner

El investigador Geoffrey Kelly publica un libro sobre la sustracción de 13 obras valoradas en mil millones de dólares. El caso permanece abierto tras 36 años sin recuperar las piezas.

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El libro “Thirteen Perfect Fugitives” aporta nuevas perspectivas sobre el emblemático robo en el Museo Gardner

Geoffrey Kelly, el exagente del FBI que lideró la investigación del robo al Museo Gardner de Boston durante más de dos décadas, publicó el libro “Thirteen Perfect Fugitives”, donde ofrece detalles inéditos sobre la sustracción de arte más costosa de la historia. El texto analiza la desaparición de 13 obras, valoradas en más de mil millones de dólares, cuyo paradero sigue siendo un enigma desde la madrugada del 18 de marzo de 1990.

Museo Isabella Stewart Gardner
El libro “Thirteen Perfect Fugitives” aporta nuevas perspectivas sobre el emblemático robo en el Museo Gardner

La obra de Kelly describe el proceso de búsqueda realizado entre 2002 y 2024. Según el autor, la estrategia del FBI se transformó con el tiempo en un esfuerzo centrado exclusivamente en la recuperación de las piezas más que en el procesamiento penal de los responsables. El investigador explicó que trató el caso bajo la metodología de búsqueda de fugitivos, priorizando la localización de los lienzos sobre las detenciones.

“Trabajé este caso como uno de fugitivos: menos interesado en procesar y más empujado por encontrar el paradero de las obras”, señaló Kelly en una entrevista con ARTnews. Para avanzar en la pesquisa, el equipo utilizó métodos poco convencionales para una agencia federal, como la instalación de anuncios en carreteras, campañas en redes sociales y la difusión de videos en el sitio web oficial del FBI.

Museo Isabella Stewart Gardner
El impacto del robo en el Museo Gardner trascendió fronteras y marcó un antes y un después en la seguridad de museos

Museo Isabella Stewart Gardner
Geoffrey Kelly, exagente del FBI, comparte su experiencia única en la investigación del histórico caso de arte

Vínculos con el crimen organizado

La investigación registró avances significativos gracias a testimonios vinculados a la delincuencia organizada. Kelly destacó que una llamada de la sobrina de Bobby Guarente, un conocido criminal, permitió abrir líneas de investigación en Maine, Connecticut y Filadelfia. Estas pistas reactivaron un caso que había permanecido estancado durante años y reforzaron la teoría sobre la participación de la banda de Carmello “Mello” Merlino.

El autor sostiene que las obras no han sido destruidas, fundamentando su postura en que los delincuentes suelen conservar estos objetos como herramientas de negociación ante futuras causas judiciales. Sin embargo, Kelly precisó que es poco probable que las 13 piezas sean recuperadas juntas, ya que los testimonios sugieren que los cuadros han sido dispersados y han cambiado de manos de forma independiente a lo largo de las décadas.

Museo Isabella Stewart Gardner
La sustracción de 13 obras de arte en Boston sigue siendo uno de los enigmas más grandes del mundo artístico

Un factor que dificultó la resolución del caso fue la muerte violenta de varios sospechosos poco después del robo. “Tres, tal vez cuatro personas relacionadas con el robo murieron de manera violenta en el año y medio posterior, y pudieron llevarse el secreto de las obras a la tumba”, explicó el exagente. Además, aclaró que los atacantes utilizaron uniformes de la Policía de Boston y no de guardias de seguridad, corrigiendo una imprecisión frecuente en los relatos del suceso.

Museo Isabella Stewart Gardner
El caso Gardner permanece abierto, manteniendo la esperanza de recuperar obras de valor incalculable

El mercado ilícito de arte

En el contexto criminal de Estados Unidos, el arte robado funciona frecuentemente como moneda de cambio para obtener beneficios penitenciarios o reducciones de condena. Kelly citó el ejemplo de Myles Connor, quien sustrajo un Rembrandt para negociar su situación legal. No obstante, advirtió que la tecnología actual hace que sea casi imposible comercializar piezas de este nivel de reconocimiento sin ser detectado.

Museo Isabella Stewart Gardner
El testimonio de familiares y delincuentes organizados fue clave para reactivar la pesquisa del FBI

El sistema de seguridad del museo en 1990 fue otro punto de análisis. Kelly afirmó que, aunque la tecnología estaba a la altura de la época, carecía de redundancia. “Si fallaba un elemento, todo el sistema colapsaba. El punto débil siempre es la puerta de entrada y salida”, indicó el investigador, quien mantiene la esperanza de que las obras aparezcan eventualmente durante una mudanza o en un espacio privado olvidado.

El caso Gardner permanece abierto bajo la categoría de “caso de recuperación”. El equipo especializado en crímenes de arte del FBI continúa con la búsqueda de las piezas, centrando sus esfuerzos en la visibilidad pública y la cooperación ciudadana como las vías más probables para resolver el misterio que ha perdurado por casi cuatro décadas.

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