Cultura y farándula
Muere Melchor Peredo, referente del muralismo mexicano, a los 99 años
El artista falleció en Xalapa tras una trayectoria marcada por la influencia de Rivera y Siqueiros. Fue uno de los últimos exponentes de la escuela nacionalista y humanista del siglo XX.
El muralista mexicano Melchor Peredo García falleció la madrugada de este miércoles a los 99 años en la ciudad de Xalapa, Veracruz. El deceso del artista, considerado uno de los últimos representantes del movimiento pictórico iniciado tras la Revolución Mexicana, fue confirmado por su pareja, Lourdes Hernández Quiñones.
Peredo nació en la Ciudad de México y desarrolló una carrera que lo vinculó directamente con los pilares del muralismo. Fue alumno de José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, de quienes heredó la técnica del fresco y el compromiso con una estética de corte nacionalista y social.

Una obra de alcance internacional
A lo largo de su trayectoria, Peredo ejecutó al menos 25 murales distribuidos en México, Estados Unidos, Canadá y Francia. Entre sus trabajos más destacados fuera de México se encuentran seis obras en la Universidad de París XII y diversos paneles en instituciones académicas de Carolina del Sur y Arkansas.
El artista defendió hasta sus últimos años la vigencia de su disciplina. En una entrevista concedida en 2018, Peredo afirmó que su pintura era una continuidad del muralismo en sus características democráticas y humanistas. En aquella ocasión, al ser consultado sobre el posible fin de este movimiento artístico, aseguró que mientras él permaneciera activo, el muralismo no moriría.

Reivindicación histórica y técnica
Especialista en la pintura al fresco, Peredo utilizaba herramientas tradicionales como cañas de bambú de gran longitud para alcanzar las superficies elevadas de sus obras. En 2018, presentó una serie de seis murales portátiles dedicados al encuentro entre España y América, donde buscó humanizar a figuras históricas como Hernán Cortés, Moctezuma y La Malinche.
Su enfoque artístico intentó romper con las representaciones tradicionales de la época posrevolucionaria. Según el propio autor, su intención era alejarse de la imagen decrépita de los conquistadores y del mito del salvajismo indígena, para centrarse en un proceso formativo de identidad común.
En sus últimos meses de vida, el pintor mantuvo una disputa pública con las autoridades fiscales de México debido a cobros relacionados con el valor de sus murales. Su fallecimiento marca el cierre de una etapa para la plástica mexicana, al desaparecer uno de los últimos vínculos directos con la escuela de los grandes maestros del siglo pasado.





