Cultura y farándula
Nuevos testimonios y peritajes cuestionan la tesis del suicidio de Kurt Cobain
Un exdetective de Seattle y un equipo de científicos forenses presentaron pruebas que contradicen la versión oficial sobre la muerte del músico. Señalan irregularidades en la autopsia y en el manejo de la escena del crimen.
Nuevos testimonios de exinvestigadores y peritajes forenses difundidos este año en Estados Unidos reactivaron las dudas sobre la muerte de Kurt Cobain, ocurrida en abril de 1994. Aunque el fallecimiento del líder de Nirvana permanece catalogado oficialmente como suicidio, un exdetective del Departamento de Policía de Seattle (SPD) y especialistas independientes sostienen que la investigación original fue deficiente y que existen indicios de un posible homicidio.

El periodista de investigación Ian Halperin reveló en su libro Case Closed: The Cobain Murder que un antiguo agente del SPD, cuya identidad se mantiene en reserva, cuestionó el cierre prematuro del expediente. Según el relato del exoficial, el caso jamás debió clasificarse como suicidio debido a la falta de huellas dactilares en la escopeta encontrada en la escena y a las inconsistencias en la nota póstuma hallada junto al cuerpo del músico.
"He sentido durante años una indignación moral. Finalmente decidí hablar para abordar una grave injusticia", declaró el exdetective en el texto de Halperin. El exagente argumentó que el nivel de heroína en el organismo de Cobain era tan elevado que habría resultado físicamente imposible que el artista accionara el arma por sí mismo después de la inyección.

Inconsistencias en la evidencia forense
La investigación de Halperin incluye el análisis de expertos calígrafos sobre la nota de despedida. De acuerdo con el autor, los especialistas determinaron que las últimas cinco líneas del escrito, las únicas que hacen referencia explícita al suicidio, no coinciden con la caligrafía de Cobain. Esta observación se suma a las críticas de Norm Stamper, quien fue jefe de la Policía de Seattle entre 1994 y 2000, y quien anteriormente sugirió la necesidad de reestudiar el comportamiento de personas cercanas al entorno del músico.

En febrero de 2026, un equipo privado de científicos forenses, liderado por Brian Burnett y Michelle Wilkins, presentó un informe que identifica diez puntos críticos que contradicen la versión oficial. Wilkins señaló que la escena del crimen estaba inusualmente ordenada para un caso de esta naturaleza. "Se supone que debemos creer que tapó las agujas y volvió a ordenar todo después de inyectarse tres veces. Los suicidios son desordenados y esta era una escena muy limpia", afirmó la investigadora.

El informe forense también destaca la ausencia de residuos de sangre en la mano izquierda de Cobain, a pesar de su posición sobre el arma, y una trayectoria del cartucho expulsado que no concuerda con la mecánica de la escopeta utilizada. Además, los especialistas mencionaron que el peso del arma, cercano a los tres kilos, dificulta la teoría de que fuera disparada por alguien bajo los efectos de una dosis de heroína tres veces superior al límite letal.
La respuesta de las autoridades
A pesar de los nuevos hallazgos presentados por investigadores privados y el testimonio del exdetective, las autoridades de Seattle mantienen su postura institucional. El Departamento de Policía de Seattle ratificó que la causa de muerte de Kurt Cobain sigue siendo el suicidio y que no hay planes inmediatos para modificar esa conclusión.

Por su parte, la Oficina del Médico Forense del Condado King informó que, si bien están dispuestos a revisar sus conclusiones ante la aparición de evidencia sustancial, hasta el momento no han recibido material que justifique la reapertura formal del expediente. De esta manera, el fallecimiento de la figura más emblemática del movimiento grunge permanece en un punto de fricción entre la verdad jurídica y los cuestionamientos técnicos de expertos independientes.





