Cultura y farándula
Una muestra en Argentina redefine el surrealismo desde la perspectiva femenina y política
La exhibición Continente Oscuro en el MACBA de Buenos Aires reúne 90 obras que desafían la visión tradicional del movimiento como un club masculino.
El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), en Argentina, inauguró la exposición "Continente Oscuro", una muestra que reúne casi 90 obras de artistas mujeres para reivindicar el carácter político y social del surrealismo. La exhibición, curada por Leandro Martínez Depietri, busca confrontar la visión tradicional del movimiento como un espacio predominantemente masculino centrado en lo fantástico, para proponer una lectura basada en la introspección, el cuerpo y la resistencia crítica.

La muestra abarca cuatro pisos del museo e incluye pintura, escultura, fotografía, collage, video y objetos intervenidos. El título de la exhibición retoma una expresión de Sigmund Freud sobre la sexualidad femenina, con el objetivo de revertir su connotación estigmatizante. Según explicó Martínez Depietri, la disposición de las obras evita el orden cronológico y opta por un formato ensayístico que agrupa las piezas en núcleos temáticos transversales.

A través del diálogo entre diferentes generaciones, la exposición disuelve las fronteras entre la modernidad y la contemporaneidad. El curador señaló que el objetivo es desmontar el reduccionismo que limita al surrealismo a la producción de mundos oníricos. Desde su origen, el movimiento intentó modificar las condiciones materiales de existencia, una premisa que las artistas mujeres utilizaron como herramienta de liberación identitaria y sexual.

Núcleos temáticos y la reconfiguración del mito
El recorrido comienza con el sector "Formas sumergidas", que explora la relación entre el inconsciente y los estados límite de la conciencia. Destaca un óleo de Dignora Pastorello que representa a la Gradiva, una figura de la literatura psicoanalítica reinterpretada aquí como protagonista de su propio deseo y no como una musa pasiva. En este espacio conviven grabados de Elsa Bairon y dibujos de Martha Zuik con obras de Grete Stern y Nora Correas.

En el primer piso, el núcleo "Mitos latentes" analiza el vínculo entre el surrealismo y la antropología. La muestra destaca cómo artistas latinoamericanas, como Magda Frank y Raquel Forner, integraron elementos de las culturas totémicas y precolombinas en su producción. Frank sostenía que el arte precolombino era esencialmente surrealista por su capacidad de asumir el caos, una idea que se refleja en las esculturas y grabados expuestos.

La sección "Extrañeza familiar" examina lo doméstico como un territorio de conflicto. En el primer subsuelo, las obras subvierten las expectativas de género al transformar la casa y la maternidad en espacios inquietantes. Destacan los collages de Mariana Tellería y las pinturas de Leonor Vassena, que dialogan con piezas contemporáneas de Jimena Losada y Verónica Gómez para cuestionar la vida cotidiana desde una óptica feminista.

Cuerpo, deseo y dimensión política
El segundo subsuelo alberga las secciones "Deseo y abyección" y "Mundo cruel", donde se aborda la tensión entre la fascinación y la repulsión. Martínez Depietri explicó que el cuerpo femenino, utilizado históricamente por los surrealistas varones como metáfora de la escritura automática, es resignificado por las artistas para alterar la fetichización y generar nuevas expresiones de deseo. En este apartado se incluyen videos de Narcisa Hirsch y series de Florencia Rodríguez Giles.

La dimensión política de la muestra se hace evidente en la revisión de obras producidas durante periodos de conflicto. Se exhiben piezas de Silvia Brewda realizadas durante la última dictadura militar en Argentina, las cuales no se mostraban desde 1978. Asimismo, la obra de Raquel Forner y de la austríaca Mariette Lyddis aportan una perspectiva antifascista que vincula las crisis de los años 40 con las tensiones del presente.
La exhibición concluye con una reflexión sobre el patrimonio y la memoria. La inclusión de obras de artistas que sufrieron el exilio, como Josefina Ausländer, o de ceramistas cuya labor ha sido más reconocida en el exterior que en Argentina, como Vilma Villaverde, refuerza el carácter de archivo crítico de la muestra. "Continente Oscuro" permanecerá abierta al público como un testimonio de cómo las artistas han transformado los impulsos subterráneos del surrealismo en una herramienta para pensar la realidad actual.





