Desde su fundación en 2003, el colectivo mexicano Lagartijas tiradas al sol se ha consolidado como uno de los referentes más sólidos del teatro documental contemporáneo en América Latina. A través de una estética que privilegia la investigación histórica y el uso de archivos, la agrupación liderada por Luisa Pardo y Lázaro G. Rodríguez busca interrogar la realidad y desafiar los discursos oficiales que moldean la identidad regional.
Su proyecto más reciente, titulado «Centroamérica», representa un viraje introspectivo hacia las fronteras del sur de México. La obra surge de un reconocimiento de la propia ignorancia sobre el entorno geográfico inmediato y se sumerge en las complejidades de la región centroamericana. El relato se articula en torno a la historia de una mujer nicaragüense exiliada, un punto de partida que permite explorar las cicatrices de las dictaduras, las migraciones forzadas y la creciente militarización de los límites territoriales.
El escenario como espacio de excepción
La metodología del colectivo se distingue por evitar la representación literal. En su lugar, recurren a una arquitectura dramática construida con documentos legales, testimonios orales e imágenes de archivo. Para los integrantes de Lagartijas tiradas al sol, el teatro no es un mero contenedor de historias, sino un «espacio de excepción» donde es posible pensar la realidad precisamente por encontrarse momentáneamente fuera de ella.
«Pensamos la realidad y la ficción no como dos contenedores separados, sino como una escala de grises en donde los matices son importantes», señalan los creadores. Esta premisa se traduce en un dispositivo escénico que integra video y performance en vivo, involucrando testimonios de figuras cuya identidad, en muchos casos, permanece reservada por motivos de seguridad, dada la delicada situación política en países como Nicaragua.
Impacto internacional y formación
La obra ya ha recorrido importantes escenarios en Canadá, Estados Unidos y diversos festivales europeos, reafirmando la relevancia del teatro documental como respuesta a la manipulación informativa. El colectivo subraya que su propósito trasciende el entretenimiento convencional; el objetivo es la generación de un pensamiento crítico que permita procesar realidades complejas y a menudo dolorosas.
Además de sus presentaciones, el grupo mantiene un compromiso con la pedagogía teatral. A través de seminarios y clases magistrales, los directores comparten una trayectoria de 23 años enfocada en las herramientas y estrategias de creación que permiten que la «verdad» sea también una construcción artística. Esta labor docente refuerza la idea de que el quehacer escénico debe estar vinculado directamente con la vida cotidiana y la historia compartida de los pueblos latinoamericanos.