La intersección entre la ciencia ficción y la alta literatura ha encontrado un nuevo punto de análisis en la obra del investigador Martín Hadis. En su reciente estudio titulado Borges y el Eternauta: el origen secreto de la gran odisea espacial argentina, Hadis desentraña las capas de influencia que Jorge Luis Borges ejerció sobre Héctor Germán Oesterheld, revelando que la célebre historieta no es solo una aventura de supervivencia, sino un complejo andamiaje de dimensiones filosóficas y metafísicas.
Según la investigación, Oesterheld poseía una formación académica sólida en ciencias naturales y un vasto conocimiento de las literaturas antiguas y las religiones comparadas. Esta base intelectual, sumada a su condición de lector devoto de Borges, permitió que en El Eternauta confluyeran vertientes que van desde la épica homérica hasta el pensamiento oriental. Hadis sostiene que Oesterheld no solo incorporó ideas ajenas, sino que las reconfiguró de tal manera que su presencia, aunque sutil, define la identidad espiritual de la obra.
La metafísica del fuego y las ruinas
Uno de los hallazgos más notables del estudio es la relación directa entre un episodio clave de la historieta y el cuento “Las ruinas circulares” de Borges. En la trama de Oesterheld, los protagonistas se ven rodeados por llamas en un entorno que espeja la arquitectura y el simbolismo del relato borgeano. Lo que en un principio parece una amenaza física, termina revelándose como una ilusión, invirtiendo la premisa de Borges: mientras que en el cuento los hombres son proyecciones oníricas y el fuego es real, en la odisea de Juan Salvo los hombres son reales y el fuego es ilusorio.
Esta constante interrogante sobre los límites entre la realidad y la ficción es lo que Hadis califica como una ejecución profundamente borgeana. El estudio sugiere que la vigencia de la obra, que ha sido traducida a múltiples idiomas como el chino, el italiano y el griego, radica precisamente en su capacidad para elevarse por encima del género de aventuras y transformarse en una reflexión mítica sobre el lugar del ser humano en el cosmos.
Un diálogo de influencias recíprocas
La investigación también explora la posibilidad de que la influencia haya sido bidireccional. Testimonios recogidos por el autor indican que Oesterheld relató la historia de El Eternauta a un Borges ya privado de la vista, quien habría mostrado especial fascinación por la idea de que una trama de ciencia ficción ocurriera en entornos urbanos cotidianos del Cono Sur. Según Hadis, existen ecos detectables en los relatos posteriores de Borges que sugieren una asimilación no solo de los textos de Oesterheld, sino incluso de las descripciones visuales de las ilustraciones originales.
Este estudio no solo redefine a El Eternauta como una pieza central del canon literario regional, sino que establece un puente definitivo entre la narrativa popular y la vanguardia intelectual, demostrando que la gran odisea espacial comparte el mismo ADN filosófico que las ficciones más celebradas de la literatura universal.