Milton Melgar, referente histórico del fútbol nacional, afirmó que la disciplina y la capacidad de adaptación a mercados competitivos fueron los pilares que le permitieron consolidar una carrera en la élite sudamericana. El exmediocampista, único boliviano en vestir las camisetas de Boca Juniors y River Plate, señaló que el crecimiento deportivo está directamente ligado a la autoexigencia y al aprendizaje en entornos de alta presión.
Durante una revisión de su trayectoria, Melgar destacó que su paso por el fútbol argentino en la década de los 80 fue el factor determinante para elevar su nivel competitivo. "Si hubiera seguido jugando en el país, creo que me hubiera estancado", explicó el exfutbolista, al precisar que la dinámica en Argentina le obligó a modificar sus hábitos de entrenamiento, alimentación y descanso. Según el mundialista, el éxito no responde a la suerte, sino a un trabajo constante que permite enfrentar a potencias como Brasil o Uruguay en igualdad de condiciones.
El paso por los gigantes de Argentina
Su llegada a Boca Juniors en 1986 se produjo tras una sanción de un año en el torneo local, lo que derivó en un préstamo inicial de tres meses. Pese a la crisis económica que atravesaba el club xeneize en ese momento, Melgar logró consolidarse en un plantel que contaba con figuras como Hugo Gatti y José Luis Cuciuffo. "Esos tres meses se transformaron en tres temporadas; compraron mi pase y renové contrato", recordó sobre su etapa en la Ribera.
Posteriormente, su traspaso a River Plate se concretó bajo la dirección técnica de César Luis Menotti. Melgar relató que su salida de Boca fue facilitada por el entrenador de turno, Omar Pastoriza, quien no lo tenía en sus planes. La transición entre los dos rivales más grandes de Argentina se dio de forma directa: "Al otro día de hablar con Menotti, ya estaba entrenando en River", señaló. En el club millonario compartió vestuario con figuras de la talla de Daniel Passarella, Sergio Batista y Claudio Borghi.
Éxito en el fútbol local y la selección
En el ámbito doméstico, Melgar subrayó que su desarrollo estuvo vinculado a los equipos con mayor estructura del país. Fue campeón con Blooming, donde militó nueve años, y obtuvo títulos con Oriente Petrolero y The Strongest. Con Bolívar, aunque no alcanzó el campeonato nacional, disputó dos ediciones de la Copa Libertadores como refuerzo específico para el certamen internacional.
Respecto a la clasificación y participación en el Mundial de Estados Unidos 1994, el exfutbolista atribuyó el logro a la jerarquización del jugador boliviano a través del roce internacional. Para Melgar, el deportista se potencia cuando está rodeado de buenos compañeros y compite en ligas que exigen un rendimiento profesional absoluto, una fórmula que considera esencial para las nuevas generaciones de futbolistas.