El colectivo Buscando a Jonás reportó el hallazgo de nueve fosas clandestinas con restos de al menos 30 personas en el municipio de Sonoyta, en el estado mexicano de Sonora, tras una serie de operativos civiles realizados entre marzo y abril. Los rastreos en esta región del noroeste de México, colindante con Estados Unidos, permitieron identificar osamentas completas y fragmentadas, algunas de las cuales se encontraban expuestas sobre la superficie del terreno.
Las labores de búsqueda se concentraron en los periodos del 11 al 13 de marzo y el 3 y 4 de abril. Durante estas jornadas, los integrantes del grupo civil localizaron, además de los restos óseos, diversos objetos personales como prendas de vestir, tarjetas, anillos y una dentadura con ortodoncia. Estos elementos fueron entregados a las autoridades para iniciar los protocolos de identificación genética y forense correspondientes.
Condiciones de inseguridad y falta de apoyo oficial
Los representantes del colectivo señalaron que la mayoría de los recorridos se realizaron sin el acompañamiento de corporaciones de seguridad pública. Según explicaron los buscadores, la presencia de las fuerzas del orden suele registrarse únicamente después de que los civiles confirman un hallazgo positivo, lo que obliga a los familiares de los desaparecidos a operar inicialmente por cuenta propia en zonas de alta peligrosidad.
La geografía de la región también presentó obstáculos logísticos para las brigadas. El colectivo informó que las condiciones del terreno incluyen amplias zonas sin cobertura de telefonía móvil, lo que impide la comunicación inmediata en caso de emergencia o descubrimiento. En estas circunstancias, los voluntarios deben desplazarse varios kilómetros para encontrar señal y reportar los sitios de inhumación a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora.
En un comunicado oficial, las organizaciones de búsqueda agradecieron el apoyo de los medios locales para visibilizar la crisis de desapariciones en la entidad. Asimismo, hicieron un llamado a los ciudadanos que tengan familiares desaparecidos para que acudan a las instancias oficiales y proporcionen muestras genéticas, una medida indispensable para cotejar la información con los restos recuperados en las fosas de Sonoyta.
El hallazgo en Sonora se suma a la crisis forense que atraviesa México, donde los colectivos de familiares han asumido el rol de rastreo ante la limitada capacidad de respuesta institucional. Los grupos de búsqueda confirmaron que continuarán con las inspecciones en la zona noroeste del estado, donde se presume la existencia de más sitios de inhumación ilegal vinculados a la violencia en la región.