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El Guernica de Picasso enfrenta a Madrid y el País Vasco por su traslado

El gobierno regional vasco solicita el traslado temporal de la obra por el 90 aniversario del bombardeo. El Museo Reina Sofía desaconseja el movimiento por el estado de conservación del lienzo.

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El Guernica de Picasso enfrenta un nuevo debate político entre el País Vasco, la Comunidad de Madrid y el Gobierno central español (Foto: REUTERS/Ana Beltrán)

El Guernica de Pablo Picasso, obra emblemática del arte del siglo XX y símbolo contra la violencia bélica, se encuentra en el centro de una disputa política en España. El gobierno regional del País Vasco reclama el traslado del lienzo desde el Museo Reina Sofía de Madrid hacia Bilbao, una petición que ha generado el rechazo de las autoridades madrileñas y del propio museo que custodia la pieza.

El líder regional vasco, Imanol Pradales, solicitó formalmente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el traslado temporal de la obra para exponerla en el Museo Guggenheim de Bilbao. Pradales argumentó que la cesión representaría una "reparación simbólica y política" con motivo del 90º aniversario del bombardeo de la ciudad de Guernica, ocurrido en 1937 durante la Guerra Civil Española.

Ayuso asiste a la presentación del cortometraje documental ‘Recuerdo de un hombre libre’ (Mateo Lanzuela / Europa Press)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se opone al traslado del Guernica y califica de “catetas” las pretensiones vascas (Foto: Mateo Lanzuela / Europa Press)

Informes técnicos desaconsejan el movimiento

Ante el pedido de las autoridades vascas, el Ministerio de Cultura de España solicitó un informe técnico al Museo Reina Sofía. Las conclusiones del documento, publicadas en el sitio web de la institución, desaconsejan de forma rotunda cualquier traslado del cuadro, que mide 7,8 metros de largo por 3,5 metros de alto.

El museo señaló que, tras un estudio exhaustivo, se han cuantificado alteraciones en la obra derivadas de su historial de viajes y traslados previos. Los técnicos advirtieron que la fragilidad del lienzo impide someterlo a los riesgos que implica un desmontaje y transporte, priorizando la conservación de la pieza sobre los intereses políticos o expositivos.

El gobierno vasco, a través de su presidente Imano Pradales, solicita el traslado temporal del Guernica al Museo Guggenheim de Bilbao por el 90º aniversario del bombardeo de la localidad de Guernica (Foto: Europa Press)
El gobierno vasco, a través de su presidente Imano Pradales, solicita el traslado temporal del Guernica al Museo Guggenheim de Bilbao por el 90º aniversario del bombardeo de la localidad de Guernica (Foto: Europa Press)

Tensión política entre administraciones

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, intervino en el debate para defender la permanencia del cuadro en la capital española. Díaz Ayuso calificó las pretensiones del gobierno vasco como propias de una visión localista y señaló que, bajo esa lógica, la obra de Picasso debería trasladarse a Málaga, ciudad natal del artista.

Por su parte, el Gobierno central, que posee la autoridad final sobre el patrimonio nacional, indicó que su decisión se ajustará estrictamente a los criterios profesionales de los conservadores. La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, afirmó que la postura oficial se basará en informes técnicos, aunque criticó el tono de las declaraciones de la presidenta madrileña en el marco de esta controversia.

Un símbolo de resistencia

El Guernica ha mantenido una carga política desde su creación para el pabellón de la República Española en la Exposición Universal de París de 1937. Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el lienzo fue enviado al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), donde permaneció por más de 40 años bajo la instrucción de Picasso de no regresar a España hasta que se restableciera la democracia.

La obra llegó finalmente a Madrid en 1981, seis años después de la muerte de Francisco Franco, y fue instalada inicialmente en el Museo del Prado. En 1992, se trasladó a su ubicación actual en el Museo Reina Sofía. Desde entonces, las autoridades españolas han rechazado sistemáticamente diversas solicitudes de préstamo internacional y nacional, incluyendo pedidos previos del Centro Georges Pompidou de París y del propio Guggenheim de Bilbao, alegando daños irreversibles en la estructura del lienzo.

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