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Seis jóvenes de La Laguna mueren tras incursión fallida en Mazatlán

Una célula delictiva integrada por jóvenes de Durango y Coahuila fue neutralizada por grupos rivales en Sinaloa. El incidente revela una red de reclutamiento forzado y engaños que opera en el norte de México.

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Los Chapitos tienen bajo su mando distintas células de sicarios para disputar las plazas a cárteles rivales. (Infobae México/Jovani Pérez)

Seis integrantes de la organización delictiva Los Cabrera, originarios de la región de La Laguna, perdieron la vida en Mazatlán, Sinaloa, tras ser capturados por un grupo rival. Los jóvenes habían sido enviados al puerto sinaloense para realizar una incursión armada bajo las órdenes de facciones del cártel que opera en Durango, según informes de seguridad regional difundidos este sábado.

Los fallecidos fueron identificados como José “El Wero”, Jesús Alberto A. L., Mateo Enrique M. E., Francisco E. V. V., Dagoberto S. S. y César Armando J. O. De acuerdo con los reportes, tres de ellos residían en Gómez Palacio, Durango; dos en Matamoros, Coahuila, y uno en Torreón, Coahuila. La célula fue interceptada por las denominadas Fuerzas Especiales Unión (FEU), una estructura integrada por elementos de los grupos de Jalisco y la facción de Los Chapitos, quienes mantienen el control territorial en el sur de Sinaloa.

Red de reclutamiento y expansión territorial

La investigación señala que los jóvenes fueron reclutados en sus localidades de origen por una red operada por Alejandro Cabrera Sarabia, alias “El 02”, y José Luis Cabrera Sarabia, alias “El 03”. Tras su captación, fueron trasladados a la ciudad de Durango, donde recibieron instrucciones de Francisco Javier Ángulo Labrador, conocido como “El Flechas”, para infiltrarse en Mazatlán. El objetivo de la misión era generar actos de violencia, incluyendo robos y asaltos, para establecer presencia en la zona.

Sin embargo, el grupo fue detectado apenas tres días después de su llegada al estado de Sinaloa. Antes de su ejecución, los integrantes de la célula grabaron testimonios en los que afirmaron haber sido engañados con promesas de beneficios económicos que nunca recibieron. “No nos pagaron, no recibimos apoyo ni respaldo. No se dejen engañar”, declararon en el material audiovisual, donde calificaron su participación como una causa perdida.

Métodos de coacción y falta de respuesta institucional

El incidente expone la operatividad de Los Cabrera Sarabia en territorio de Coahuila, una zona donde su presencia ha sido denunciada previamente. La organización utiliza métodos de captación que incluyen propaganda, engaños y secuestros para forzar a jóvenes a servir como combatientes. Según los testimonios, los reclutas son obligados a operar por un periodo mínimo de tres meses; quienes intentan desertar son recluidos y torturados en centros penitenciarios de Durango bajo cargos fabricados.

Las víctimas de este sistema suelen recibir capacitación nula antes de ser enviadas a operativos de alto riesgo en estados como Zacatecas, Chihuahua, Nayarit y Chiapas. La ciudadanía local ha señalado la falta de eficacia del Mando Especial de La Laguna para desmantelar estas células, acusando una lenta respuesta de las autoridades municipales y federales ante la infiltración del crimen organizado proveniente de Durango hacia Coahuila.

La estructura de mando detrás de este operativo fallido habría sido coordinada por Ramón Peña Pérez, alias “El 22”, y un individuo identificado como “Comandante Balazo”. La pérdida de estos efectivos refleja el desgaste de los recursos humanos de la organización, que ha intensificado sus campañas de reclutamiento forzoso para paliar las bajas derivadas de enfrentamientos con cárteles rivales en el norte de México.

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