Un niño de dos años falleció en la zona del Plan Tres Mil, en Santa Cruz de la Sierra, en un hecho que ha sido tipificado preliminarmente como infanticidio por las autoridades judiciales. El deceso, que ha generado una profunda consternación social, derivó en la aprehensión inmediata de los progenitores del menor luego de que la Policía Boliviana detectara inconsistencias graves en sus declaraciones testimoniales.
Contradicciones en el peritaje forense
De acuerdo con el reporte de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC), los padres alegaron inicialmente que un accidente doméstico —provocado por un animal de corral que volcó un recipiente con agua hirviendo— causó las lesiones del infante. No obstante, los hallazgos médicos contradicen esta narrativa. Los informes preliminares de la autopsia revelaron que las quemaduras de tercer grado presentan una uniformidad técnica desde las rodillas hasta la planta de los pies.
Los peritos forenses sugieren que el menor pudo haber sido sumergido deliberadamente en agua caliente, descartando la hipótesis de un derrame accidental por la naturaleza de las heridas. Además, las investigaciones preliminares indican que el incidente ocurrió al menos 48 horas antes del fallecimiento, periodo en el cual el niño no recibió ningún tipo de asistencia médica.
Acción del Ministerio Público
El traslado del menor a un centro de salud se produjo únicamente por la insistencia de los vecinos de la zona. Al momento de su ingreso al hospital, el personal médico confirmó que el niño ya no presentaba signos vitales. Ante estos indicios, el Ministerio Público ha anunciado que imputará a ambos padres por el delito de infanticidio y solicitará su detención preventiva mientras avanzan las investigaciones.
Este suceso representa el segundo caso de características similares registrado recientemente en la zona del Plan Tres Mil, un hecho que ha encendido las alarmas sobre los niveles de violencia contra la niñez y la falta de auxilio oportuno en entornos familiares vulnerables.