Elmer Lizarazu, dirigente cocalero del Trópico de Cochabamba, se declaró este miércoles en la clandestinidad y abandonó su residencia habitual tras denunciar amenazas e inseguridad personal. La decisión ocurre luego de que se difundiera un video donde Lizarazu cuestionaba la vigilia de resguardo en favor de Evo Morales y sugería que el exmandatario buscara asilo en otro país para evitar el desgaste económico de las bases.
“Estoy en la clandestinidad por mi propia seguridad, porque no me siento seguro, ya que hemos escuchado y hemos visto las declaraciones por parte de los dirigentes”, dijo Lizarazu en una entrevista con la red Erbol. El dirigente explicó que trasladó a su familia a un lugar no revelado ante el temor de represalias físicas por parte de los sectores leales al expresidente, quienes controlan la estructura sindical en la región.
Sanciones y veto sindical
La dirigencia de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba reaccionó de manera inmediata a las críticas de Lizarazu. Los representantes del sector determinaron el veto sindical del dirigente, una medida que lo excluye de cualquier actividad orgánica y social en la zona. Los portavoces afines a Morales lo calificaron de “resentido” y vincularon su postura a conflictos internos que datan de 2014.
Lizarazu rechazó las acusaciones de la dirigencia, que lo señalaba por presuntos intentos de cultivar coca en parques nacionales. El cocalero aclaró que sus diferencias pasadas con la cúpula sindical se debieron a la selección de candidaturas y no a delitos ambientales. “Mi pecado es ser una persona contestataria”, afirmó, al tiempo que aseguró que su intención era velar por el bienestar de los compañeros de base que sostienen las movilizaciones.
El conflicto surge en un momento de alta tensión en el país, donde sectores leales a Morales mantienen puntos de vigilancia y bloqueos en defensa del líder del Movimiento al Socialismo (MAS). Lizarazu sostuvo que el cansancio y el costo económico de estas medidas están afectando a los productores de hoja de coca, lo que motivó su sugerencia inicial de buscar una salida diplomática para el exjefe de Estado.
Pese a su situación de vulnerabilidad, el dirigente descartó solicitar protección a las autoridades del gobierno central. Lizarazu señaló que enfrentará la situación de manera independiente y mantuvo su postura crítica frente a la conducción actual del movimiento sindical en el Chapare. Por el momento, se desconoce su paradero exacto, mientras la dirigencia regional ratificó que no permitirán disidencias que afecten la estrategia de defensa de Morales.



