La reciente participación de la Policía Boliviana en el SWAT Challenge 2026, celebrado en Dubái, ha puesto de manifiesto las persistentes carencias presupuestarias que enfrentan los grupos de élite del país. Durante un acto de reconocimiento en la Cámara de Diputados, las autoridades policiales revelaron que uno de los equipos nacionales debió financiar su participación con recursos propios ante la falta de una cobertura institucional completa para la totalidad de la delegación.
Compromiso profesional frente a la falta de presupuesto
El comandante general, Mirko Sokol, destacó la voluntad de los efectivos que, motivados por el compromiso con la institución y el país, asumieron los costos de traslado y estadía para asegurar la presencia de Bolivia en el certamen. “El otro equipo ha tenido que pagar parte de los gastos de su propio bolsillo porque tenían la voluntad y la intención de hacer una mejor representación. Esperamos que el próximo año tengamos un poco más de apoyo por parte de nuestras autoridades”, afirmó el jefe policial.
Sokol precisó que solo uno de los equipos bolivianos contó con el financiamiento del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, mientras que el segundo grupo debió gestionar sus propios fondos para no quedar fuera de la convocatoria internacional, impulsados por el objetivo de medir sus capacidades frente a las mejores unidades del mundo.
Desafíos logísticos en el escenario internacional
La competencia congregó a 109 equipos provenientes de más de 50 naciones, evidenciando una brecha significativa en cuanto a condiciones logísticas y equipamiento. El jefe de Estado Mayor de la Policía Boliviana, Juan Román Peña, señaló que los oficiales bolivianos no solo enfrentaron limitaciones financieras, sino también dificultades técnicas críticas, como la imposibilidad de trasladar su propio armamento y la necesidad de adaptarse a condiciones climáticas adversas en el desierto.
A pesar de las adversidades, la cúpula policial subrayó que la presencia en Dubái permitió evaluar el nivel de adiestramiento de los uniformados bolivianos frente a potencias globales. No obstante, el mensaje central de las autoridades fue de carácter reivindicativo: el éxito en misiones de representación internacional depende no solo de la pericia de los agentes, sino de un respaldo económico estatal que garantice la igualdad de condiciones frente a sus pares extranjeros.