Seguridad
Vínculos con el narcotráfico explican ola de sicariatos en la frontera con Brasil
Las investigaciones policiales vinculan el asesinato de un ciudadano brasileño con el robo de cargamentos de cocaína al narcotraficante Sebastián Marset. Autoridades de ambos países refuerzan la cooperación fronteriza.
Puntos clave de la noticia:
- La policía utilizó agentes químicos para dispersar a sectores de la COB y el magisterio en el centro paceño.
- Los manifestantes detonaron cachorros de dinamita en su intento de ingresar a la plaza Murillo.
- El conflicto se enmarca en el segundo día de paro general exigiendo un aumento salarial.
Las investigaciones de la Policía Federal de Brasil y las autoridades locales establecieron que el asesinato del ciudadano brasileño Elwis Arantes Tobal, ocurrido en Puerto Quijarro, está vinculado al robo de más de una tonelada de cocaína perteneciente a la organización del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. El crimen guarda relación directa con la ejecución de José Ángel Castañeta, alias ‘Cara de bebé’, un informante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) acribillado en Santa Cruz el pasado 11 de abril.
Arantes fue atacado a balazos el 28 de abril tras retornar de San Pablo, donde presuntamente entregó un cargamento de droga que portaba las marcas distintivas de la mercancía sustraída de una propiedad de Marset en la capital cruceña. Según los informes de inteligencia, la organización criminal que recibió el producto calificó el hecho como una traición al descubrir que los beneficios económicos provenían de un cargamento robado, lo que derivó en la orden de ejecución ejecutada por sicarios en la zona fronteriza.
Cooperación bilateral ante la violencia
Ante el incremento de los ajustes de cuentas, que ya suman ocho casos en el departamento de Santa Cruz, delegaciones de Bolivia y Brasil instalaron la decimotercera Comisión Mixta sobre Drogas y Temas Conexos. El viceministro de Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, explicó que las mafias aprovechan la extensa frontera para el lavado de activos y el tránsito de sustancias, por lo que el plan de acción se centrará en cinco ejes, incluyendo la reducción de la oferta y el control de precursores químicos.
El ministro de Gobierno, Marco Oviedo, señaló que la complejidad de los más de 3.000 kilómetros de frontera compartida requiere un refuerzo inmediato de los agentes de seguridad. "Hay una ola de violencia que no conocíamos y vamos a necesitar de la cooperación de Brasil", afirmó el funcionario durante el encuentro en Santa Cruz. El acuerdo prevé la designación de nuevos oficiales de enlace y el intercambio directo de inteligencia para desarticular las estructuras financieras de las organizaciones criminales.
Por su parte, Felipe Tavares Seixas, director de Cooperación Internacional de la Policía Federal brasileña, reconoció que ambos países enfrentan amenazas compartidas que exigen operativos coordinados a nivel regional. Actualmente, seis ciudadanos brasileños permanecen detenidos en el centro penitenciario de Palmasola, procesados por su participación en el asesinato de Castañeta y vinculados a grupos armados que operan en la región.
El fortalecimiento de los controles fronterizos y la cooperación jurídica buscan frenar la pugna de poder entre mandos medios de las redes de narcotráfico, quienes, según la Policía, han intensificado sus enfrentamientos tras la captura y posterior entrega de Marset a las autoridades de Estados Unidos en marzo pasado.





