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El inicio de la Cuaresma en Bolivia: un llamado al silencio y la reconciliación social

Tras el cierre de las festividades del Carnaval, la Iglesia Católica boliviana y el Vaticano inauguran el periodo de reflexión hacia la Pascua, enfatizando la austeridad en el lenguaje y la atención a los vulnerables.
Monseñor Julio Leigue durante la celebración del Miércoles de Ceniza en Santa Cruz.

El Miércoles de Ceniza ha marcado el inicio de la Cuaresma en Bolivia, un periodo de 40 días que la Iglesia Católica dedica a la reflexión, la penitencia y la preparación espiritual para la Pascua. En las principales catedrales y templos del país, el rito de la imposición de la ceniza sirvió como un recordatorio de la fragilidad humana y un llamado a la renovación interior en un contexto de introspección tras las festividades nacionales.

El mensaje desde el Vaticano: Escucha y austeridad

Desde la Santa Sede, el Papa León XIV presentó su mensaje para la Cuaresma 2026 bajo el lema “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”. El Pontífice subrayó que este tiempo litúrgico busca devolver el misterio de Dios al centro de la vida cotidiana. Según el texto difundido por la Oficina de Prensa del Vaticano, la escucha se define como el primer signo del deseo de establecer una relación con el prójimo, mientras que el ayuno debe ser entendido como una disposición interior que educa la sed de justicia.

Un aspecto central del mensaje papal fue la exhortación a “desarmar el lenguaje”. León XIV instó a los fieles a renunciar a las palabras hirientes, las calumnias y los juicios inmediatos, especialmente en entornos de alta visibilidad como el trabajo y las redes sociales. El Pontífice abogó por transformar los discursos de odio en expresiones de esperanza y amabilidad, sugiriendo que la verdadera conversión se refleja en el control de las palabras.

Bolivia: Del ruido del Carnaval al silencio espiritual

En el ámbito nacional, las celebraciones reflejaron una transición entre la efervescencia cultural y el recogimiento religioso. En la Catedral Metropolitana Basílica Nuestra Señora de La Paz, monseñor Giovani Edgar Arana presidió la misa oficial, señalando que la Cuaresma surge precisamente después del Carnaval, una etapa que describió como “alegre y rica en expresión cultural, pero con mucho ruido”.

Monseñor Arana enfatizó la necesidad de “rasgar el corazón” para permitir que la Palabra de Dios impulse cambios estructurales en la conducta personal. “Solo quien tiene capacidad de escucha puede convertirse”, afirmó ante una congregación que recibió la ceniza bajo la tradicional premisa de la mortalidad del hombre y su retorno al polvo.

Reconciliación y solidaridad discreta

En Santa Cruz, la liturgia fue encabezada por el arzobispo René Leigue Cesari en la Basílica Menor de San Lorenzo. Durante su homilía, Leigue se centró en la exhortación bíblica a la reconciliación, aclarando que este proceso no debe tener límites temporales, sino que debe aspirar a ser un cambio profundo y permanente en la vida del creyente.

El arzobispo cruceño hizo un llamado particular a la solidaridad discreta, pidiendo que los actos de ayuda hacia los demás se realicen sin buscar el reconocimiento público. Asimismo, en sintonía con el mensaje del Vaticano, propuso un ayuno centrado en evitar comentarios que levanten muros o fomenten la división social. Con estas premisas de escucha, ayuno y reconciliación, la Iglesia en Bolivia abre oficialmente un camino de 40 días que busca la transformación interior frente a los desafíos de la convivencia moderna.

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