El dólar estadounidense cerró la última jornada con una cotización de 1 balboa en promedio, lo que representa un incremento del 2,19% respecto a la sesión anterior. A pesar de registrar una volatilidad superior al promedio anual en la última semana, la divisa norteamericana mantiene una tendencia ascendente en términos interanuales, consolidando un avance del 2,23%.
Proyecciones de crecimiento y estabilidad monetaria
De cara al año 2026, las previsiones para la economía panameña apuntan a un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 4%. Este impulso estaría sustentado en sectores estratégicos como la logística, el sistema bancario, el turismo, la construcción y la actividad constante del Canal de Panamá. La posición geográfica del país refuerza su papel como centro global de servicios, una ventaja competitiva que se apoya fundamentalmente en su economía dolarizada.
El uso del dólar estadounidense como moneda de curso legal ha permitido a Panamá mitigar los riesgos inflacionarios que afectan a otros mercados de la región, eliminando la incertidumbre cambiaria. Para los próximos años, se espera que el balboa mantenga su paridad histórica de 1:1 con la divisa estadounidense, garantizando una continuidad en la estabilidad monetaria del país.
Rendimiento financiero y factores de riesgo
En el ámbito de los mercados de capitales, los bonos soberanos han mostrado un desempeño notable. Durante el último ciclo, los activos panameños en dólares alcanzaron rendimientos superiores al 24%, superando el comportamiento de otros activos en mercados emergentes. Si bien las perspectivas para 2026 se presentan equilibradas, los diferenciales de rendimiento frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos continúan siendo atractivos para los inversores internacionales.
No obstante, el panorama no está exento de desafíos. Analistas advierten sobre riesgos específicos relacionados con el incremento de la deuda pública y un posible deterioro fiscal que podría comprometer el grado de inversión. Asimismo, factores externos como la política comercial de Estados Unidos y la variabilidad en los flujos del comercio global se perfilan como elementos determinantes para la gobernabilidad económica en el mediano plazo.
El modelo del balboa y su contexto histórico
La relación monetaria entre el balboa y el dólar estadounidense se remonta a la Convención Nacional de 1904. A diferencia de otros sistemas monetarios, el balboa no funciona como una divisa independiente, sino como una denominación local del dólar. Aunque el gobierno emite monedas propias para la circulación interna, estas mantienen una equivalencia absoluta con el billete estadounidense.
Este sistema de bimonetarismo ha facilitado la integración de la economía local con los mercados financieros globales, aunque en la última década la introducción de nuevas denominaciones de monedas locales generó debates en la opinión pública sobre la conveniencia de su uso frente al papel moneda estadounidense. A pesar de los intentos históricos por ampliar la emisión de monedas de mayor denominación, el sistema actual permanece centrado en la coexistencia de fracciones del balboa y el dólar como pilares del intercambio comercial.