El municipio de Sorata se prepara para recibir una afluencia masiva de visitantes este Viernes Santo con la organización de una feria gastronómica que busca no solo preservar las tradiciones culinarias, sino también actuar como un motor de reactivación económica para la región. La iniciativa, centrada en la promoción de productos locales, se ha consolidado como uno de los eventos más relevantes del calendario turístico en el departamento de La Paz.
La oferta culinaria destacará platos emblemáticos como la sajta sorateña, el conejo estirado y el picante sorateño. Asimismo, se presentará una amplia gama de productos derivados de la chirimoya, fruta insignia de la zona, que se utiliza en la elaboración de helados artesanales, repostería y licores de producción propia. Según informaron fuentes municipales, la participación de más de 20 productores locales garantiza que la materia prima provenga íntegramente de los valles aledaños, fomentando el consumo interno.
Impacto económico y proyección turística
Más allá del valor cultural, las autoridades locales han puesto el foco en el impacto financiero de la festividad. Durante la gestión pasada, el movimiento económico generado por el turismo en estas fechas alcanzó aproximadamente los 2 millones de bolivianos, beneficiando de manera directa a los sectores de transporte, hotelería y servicios de alimentación. Para este año, la administración municipal tiene como objetivo superar dicha cifra, reforzando la posición de Sorata como un destino estratégico.
El programa de feriado no se limitará a la gastronomía; los visitantes podrán acceder a rutas turísticas consolidadas, como la visita a San Pedro y el recorrido por sus emblemáticos puentes colgantes. Este enfoque integral busca capitalizar el entorno natural del municipio, atrayendo a turistas nacionales e internacionales interesados en una experiencia que combine paisaje y tradición.
La preservación de estas costumbres es vista como un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de la región. Al integrar la herencia cultural con una estructura de mercado organizada, el municipio aspira a transformar su riqueza culinaria en una fuente estable de ingresos y empleo para sus habitantes, consolidando su reputación como un enclave fundamental para el turismo boliviano.