El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, no logró consolidar ninguna victoria electoral para los candidatos que respaldó públicamente en cuatro regiones durante los comicios subnacionales. Los resultados oficiales del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) confirman que los aspirantes apoyados por la segunda autoridad en El Alto, Oruro, Santa Cruz y Cochabamba quedaron fuera de los puestos de gobierno local y departamental.
En El Alto, Lara apoyó a Gabriel Mamani, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien obtuvo el 15,84% de los votos y se ubicó en segundo lugar. La victoria en ese municipio fue para Eliser Roca, de Unión por el Cambio (UPC), con el 19,75%. En Oruro, el respaldo del vicepresidente se dirigió a Marcelo Cortez, de la agrupación Somos Oruro, quien terminó en la tercera posición con el 8,15% de los sufragios, frente al 28,46% alcanzado por el ganador Iván Quispe, de Nueva Participación Patriótica (NPG).
Resultados en el departamento de Santa Cruz
La situación para los aliados de Lara fue más crítica en el departamento de Santa Cruz. Miguel Cadima, candidato a la Gobernación por la alianza Todos y calificado por el vicepresidente como un profesional con las mejores propuestas, obtuvo 60.332 votos, lo que representa el 3,91% del total. Este resultado lo desplazó al séptimo lugar, mientras que los candidatos Juan Pablo Velasco y Otto Ritter avanzaron a una segunda vuelta electoral.
En la capital cruceña, el apoyo de Lara a Rafael Quinteros, aspirante a la alcaldía por el PDC, tampoco se tradujo en votos. Pese a que el vicepresidente acompañó al candidato a sufragar en la zona de la Villa Primero de Mayo, Quinteros alcanzó solo 3.547 votos, equivalentes al 0,39% del cómputo oficial. En Cochabamba, el respaldo inicial a Roberto Perrogón, de la alianza Nuevas Ideas, terminó en una ruptura debido a presuntos incumplimientos de los responsables de esa organización política.
Análisis del impacto político
El politólogo Marcelo Silva señaló que estos resultados responden a un desgaste de la imagen de la autoridad y a la ausencia de un proyecto político estructurado. "Lara se muestra extraviado, sin un futuro político definido, y su estilo ha provocado un rápido deterioro de su imagen en el imaginario colectivo", explicó Silva. Según el analista, el vicepresidente no ha logrado consolidar un peso político propio que aporte proyección electoral a sus aliados.
Silva añadió que el rol de opositor es insuficiente si no se ofrecen alternativas de gestión. "La gente busca respuestas a sus problemas, y Lara ha sido nulo en la presentación de propuestas", afirmó. Por su parte, el politólogo Marcelo Arequipa consideró que, aunque no hubo victorias, el vicepresidente evidenció una base de apoyo más clara en el occidente, específicamente en El Alto, en comparación con el oriente del país.
Tras el cierre del cómputo oficial, el desafío para la segunda autoridad será definir su base social y consolidar una estructura partidaria sólida. Los analistas coinciden en que la votación obtenida anteriormente por la dupla Rodrigo Paz–Edmand Lara pudo ser circunstancial, lo que obliga al vicepresidente a replantear su estrategia política de cara a futuros escenarios electorales.