Ingredientes
- 500 gramos de fideos spaghetti o coditos
- 500 gramos de carne de res (preferentemente pecho o falda), cortada en cubos pequeños
- 2 cebollas medianas, picadas finamente
- 3 dientes de ajo, picados
- 2 tomates medianos, rallados o picados finamente
- 2 cucharadas de pasta de ají amarillo (o 4 ajíes amarillos frescos, sin venas ni semillas, licuados)
- 1 zanahoria mediana, picada en cubos pequeños
- 2 papas medianas, peladas y picadas en cubos
- 1/2 taza de arvejas (guisantes)
- 1 litro de caldo de res (o agua, si no tiene caldo)
- 1 cucharadita de comino molido
- 1/2 cucharadita de orégano seco
- Sal y pimienta negra al gusto
- Aceite vegetal para freír
- Perejil fresco picado, para decorar
Preparación
Primero, se procede a sellar la carne de res. En una olla grande con un poco de aceite caliente, se añaden los cubos de carne y se doran por todos sus lados hasta que estén bien sellados. Una vez dorada, se retira la carne de la olla y se reserva.
En la misma olla, se agrega un poco más de aceite si es necesario y se sofríe la cebolla picada hasta que esté transparente y suave. Luego, se incorpora el ajo picado y se cocina por un minuto más, hasta que desprenda su aroma. Acto seguido, se añade el tomate rallado y la pasta de ají amarillo, cocinando la mezcla a fuego medio durante unos 5 a 7 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que el sofrito espese y el aceite se separe un poco.
En este punto, se devuelve la carne sellada a la olla y se añaden las papas y la zanahoria en cubos, las arvejas, el comino y el orégano. Se mezcla todo bien para que los sabores se integren. Se vierte el caldo de res (o agua) y se lleva a ebullición. Una vez que hierva, se reduce el fuego, se tapa la olla y se cocina a fuego lento durante unos 20-25 minutos, o hasta que la carne y las papas estén casi tiernas.
Finalmente, se incorporan los fideos directamente en la olla con el guiso. Se agrega más caldo o agua si es necesario para que los fideos queden cubiertos y puedan cocerse. Se cocina a fuego medio-bajo, removiendo ocasionalmente para evitar que los fideos se peguen, hasta que estén al dente y el guiso haya adquirido una consistencia ligeramente espesa. Se prueba y se ajusta la sal y la pimienta al gusto.
Para servir, el ají de fideos se dispone caliente en platos hondos, decorado con abundante perejil fresco picado. Es un plato que reconforta el alma y satisface el paladar con cada cucharada, una verdadera joya de la cocina boliviana.