En un giro sin precedentes para la corona británica, la policía detuvo este jueves a Andrés Mountbatten-Windsor, anteriormente conocido como el príncipe Andrés, bajo la sospecha de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público. La detención, confirmada por fuentes oficiales y agencias internacionales, vincula al hermano menor del rey Carlos III con una investigación en curso sobre el manejo de información confidencial durante su desempeño como enviado comercial del Reino Unido.
Las autoridades policiales informaron el arresto de un hombre de aproximadamente 60 años en la zona de Norfolk, donde se llevaron a cabo registros en diversas propiedades. Aunque inicialmente se mantuvo la reserva de la identidad conforme a los protocolos legales, diversas fuentes de alto nivel han confirmado que se trata de Mountbatten-Windsor. El operativo coincide con el cumplimiento de sus 66 años y marca el punto más crítico en la caída en desgracia de quien fuera una de las figuras centrales de la familia real.
El nexo con el caso Epstein
La investigación se centra en presuntas irregularidades cometidas durante su etapa como representante comercial británico. Los informes sugieren que el exmiembro de la realeza pudo haber compartido documentos gubernamentales de carácter confidencial con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. Según el derecho británico, el delito de conducta indebida en un cargo público es considerado de extrema gravedad y puede conllevar penas severas, incluida la cadena perpetua, si se demuestra un abuso deliberado de las responsabilidades oficiales.
Nuevas evidencias surgidas de archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos han sido determinantes para este avance judicial. Entre los documentos se encontrarían correos electrónicos que muestran el envío de informes oficiales sobre misiones comerciales en Asia hacia el entorno de Epstein. Esta movilización de la justicia británica contrasta con la cautela mostrada previamente por otras jurisdicciones internacionales respecto a las ramificaciones del caso.
Reacción en el Palacio de Buckingham
El rey Carlos III ha emitido una declaración oficial en la que manifiesta su profunda preocupación por los acontecimientos. El monarca subrayó que “la ley debe seguir su curso” y garantizó que la familia real cooperará plenamente con las autoridades en todas las etapas del proceso. Por su parte, el primer ministro Keir Starmer reafirmó la independencia del sistema judicial, enfatizando que nadie, independientemente de su linaje o posición, se encuentra por encima del ordenamiento legal vigente.
Este arresto representa un hito en la historia contemporánea del Reino Unido, siendo la primera vez en décadas que un miembro de alto rango de la familia real es sometido a un proceso de custodia policial por delitos financieros y de gestión pública. Cabe recordar que Mountbatten-Windsor ya había sido apartado de sus funciones oficiales y despojado de sus títulos militares y patrocinios reales en 2022, tras el escándalo derivado de las acusaciones de abuso sexual presentadas por Virginia Giuffre, caso que se cerró mediante un acuerdo económico extrajudicial.
Actualmente, el investigado permanece bajo custodia mientras continúan las indagaciones y los peritajes de los documentos incautados en sus residencias. El desenlace de este proceso no solo definirá el futuro legal de Andrés Mountbatten-Windsor, sino que pondrá a prueba la transparencia y la integridad de las instituciones británicas ante el escrutinio público global.