Al cumplirse los primeros 100 días de la administración de Rodrigo Paz, el mercado cambiario informal en Bolivia ha comenzado a emitir señales de una calma inusual. Tras un 2025 marcado por la incertidumbre y la contracción económica, la cotización del dólar paralelo ha encontrado un punto de equilibrio, manteniéndose sin variaciones bruscas y consolidando una tendencia que los analistas interpretan como el inicio de una fase de contención.
Este sábado, 21 de febrero de 2026, la divisa estadounidense en el mercado paralelo se situó en 9,08 bolivianos para la compra y 9,07 bolivianos para la venta. Estas cifras, que guardan estrecha relación con los registros de las semanas precedentes, sugieren que el mercado informal ha abandonado, al menos temporalmente, el comportamiento errático que caracterizó los meses previos.
Un escenario de contención macroeconómica
Expertos en el área económica sostienen que, aunque el tipo de cambio paralelo permanece significativamente por encima de la tasa oficial, la ausencia de fluctuaciones violentas es un indicador de mayor previsibilidad. Esta estabilidad responde primordialmente a una disminución en la presión especulativa y a la expectativa de un ordenamiento gradual de las finanzas públicas bajo la actual dirección económica.
Durante este primer trimestre de gestión, el Gobierno ha centrado sus esfuerzos en restaurar la previsibilidad macroeconómica. Este enfoque se ha vuelto prioritario en un entorno de restricciones externas y ante la necesidad de implementar ajustes fiscales que permitan estabilizar las reservas y el flujo de divisas.
Impacto en los precios y el comercio exterior
La relativa inmovilidad del dólar paralelo ha tenido un efecto inmediato en las estructuras de costos de importadores y comerciantes. Al contar con una referencia cambiaria estable, se ha logrado frenar el traslado inmediato de la devaluación informal a los precios al consumidor, mitigando así el riesgo de una espiral inflacionaria acelerada.
A pesar de que el acceso formal a divisas a través del sistema bancario continúa presentando desafíos estructurales, el mercado informal parece haber alcanzado un techo de resistencia. Para los especialistas, el reto fundamental de los próximos meses consistirá en consolidar esta estabilidad y diseñar una hoja de ruta técnica que permita reducir la brecha cambiaria sin introducir nuevas distorsiones en el aparato productivo nacional.